Jugada de Tsipras: renuncia para buscar la reelección en Grecia

A no perder de vista al presidente de Grecia, un hombre muy astuto y poderoso, aparecido de la nada y quién está cada vez mas fortaleciendo su poder y su posicion en el Viejo Continente.

El premier busca un plebiscito que lo revalide.

Lo hace tras aliviarse la crisis. Los sondeos dicen que puede obtener mayoría absoluta. Así, dejaría fuera a los disidentes y profundizaría el giro pro europeo.

Alexis Tsipras renunció en Grecia y habrá elecciones adelantadas. (Reuters)
Alexis Tsipras renunció en Grecia y habrá elecciones adelantadas. (Reuters)

Pocos dramas tuvieron tantos actos. Los griegos volverán el 20 de septiembre a las urnas –eligieron al gobierno centro izquierdista de Alexis Tsipras el 25 de enero y votaron un referéndum sobre el acuerdo con Europa el 5 de julio- en una jugada estratégica del primer ministro con la que intenta eliminar de su mayoría a los halcones antiajuste que ya votaron contra el acuerdo –y los ajustes- con Europa y que le atan las manos para gobernar porque le hacen depender de la oposición.

Con su liderazgo reforzado a pesar del ajuste y el tercer rescate acordado con sus acreedores y con los sondeos dándole un resultado que roza la mayoría absoluta, Tsipras intentará además laminar definitivamente a la oposición. Los conservadores de Nueva Democracia ven tan negro su horizonte electoral que ya piden a los socialistas del Pasok y a los liberales de Potami ir juntos a las urnas.

El principal objetivo de esta audaz jugada de Tsipras –ciertamente no la primera– parece ser sacar de su mayoría a la “Plataforma de Izquierdas”, el ala más rígida de su partido, que suma unos 30 diputados y hasta mediados de julio varios ministros. Estos ya le acusaron ayer de convocar las elecciones anticipadas “antes de que los ciudadanos se enteren de las medidas ligadas al rescate”. Desde Bruselas, harta de dramas y saltos en la sempiterna crisis griega, ayer parecía entenderse por primera vez el movimiento de Tsipras, no como en julio, cuando la Comisión Europea apostó a que los griegos votarían SI al rescate y al ajuste en el referéndum porque creía que así podría quitarse de encima a un Tsipras que nunca gustó a los acreedores y formar un gobierno de tecnócratas.

Anoche, incluso antes del anuncio oficial de Tsipras en un discurso televisado, Martin Selmayr, miembro de la CDU de la jefe de gobierno de Alemania, Angela Merkel y jefe de gabinete del presidente del Ejecutivo europeo Jean-Claude Juncker, utilizaba su cuenta de Twitter para decir que la convocatoria de elecciones anticipadas “puede ser una forma de conseguir un apoyo mayor para el programa –de rescate- que acaba de firmar el primer ministro Tsipras”. Una conclusión por lo menos lúcida y se diría, casi evidente.
Europa quiere estabilidad y Tsipras, de confirmarse los sondeos, mataría dos pájaros de un tiro: tendría mayoría absoluta y expulsaría del Parlamento a los miembros más recalcitrantes de su partido. Estos, liderados por el ex ministro de Energía y peso pesado de Syriza Panayotis Lafazanis, podrían formar un partido independiente para ir por su cuenta a las elecciones.

En su discurso a la nación, el primer ministro dejó ver por dónde irá su campaña electoral. Dijo que hizo “lo mejor que pudo” y que “hay miembros de mi partido que querían volver al dracma” aprovechando el rechazo generalizado de los griegos a abandonar el euro. Tsipras dijo sentirse orgulloso de que su gobierno “haya conseguido llegar a un acuerdo en una situación extrema”.

La apuesta es clara. El renuncian premier promete que con él habrá un camino duro, seguirá el ajuste, pero será socialmente más equilibrado y tendrá en los próximos meses una reestructuración de deuda. Que con los halcones antiajuste de su partido no habrá acuerdos con Europa y Grecia saldrá de la Eurozona. Y que con la oposición –que gobernó los peores años de la crisis- Grecia volverá a hincar la rodilla ante los acreedores. Una combinación en todos los frentes.

Tsipras también prometió que si consigue un nuevo mandato –que le daría cuatro años más como Jefe de Estado- los dedicará a sacar a Grecia de la crisis pero también a luchar contra la corrupción y el clientelismo que corroe desde hace décadas los cimientos de la Administración helena. “Les pido que me den una respuesta ante este anuncio, que me enseñen el camino para gobernar este país”. “Sé que no logramos todo lo que prometimos al pueblo griego pero hemos salvado al país, diciendo a Europa que la austeridad debe terminar”, añadió el premier. Más que unas elecciones, los griegos tendrán el 20 de septiembre un plebiscito para reforzar a su primer ministro. Es el segundo, aunque este mucho más directo de lo que fue aquel referendum que aunque dio un alto voto al No, Tsipras convirtió en una victoria personal y para su ajuste.

Los sondeos dan a Tsipras casi 40% de los votos. En enero pasado, con 36,34% consiguió 99 diputados. El sistema electoral griego entrega al ganador un bonus de 50 diputados para reforzar la mayoría gobernante. Se quedó en 149 de 300 y tuvo que pactar con los nacionalistas de derecha de ANEL. Si se acercara algunos puntos al 40% pasaría de 100 diputados y con ese bonus de 50 tendría la mayoría absoluta que rozó en enero. [Fuente]

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