Diferencias entre Cristianismo y Catolicismo Romano

Para el católico promedio, la lglesia sostiene una posición que es enteramente diferente de la relación entre un evangélico y cualquier denominación a la que pertenezca.

Para el evangélico, el cristianismo involucra una relación personal entre eI creyente y Dios y Jesucristo. Muchos Protestantes carecen de esa relación personal y, por tanto, no son realmente cristianos. Sin embargo, la falta de esa relación no es porque les hayan enseñado que acudan a una iglesia Bautista, o Metodista, Presbiteriana o a alguna otra denominación para encontrar la salvación; al menos esa no es generalmente la enseñanza de ninguna iglesia Protestante. En contraste con eso, a un Mormón se le enseña que la salvación viene por pertenecer a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días y por permanecer en buenas relaciones con la misma. Lo mismo es cierto de Ios Testigos de Jehová, de los de la Ciencia Cristiana y de los miembros de la mayoría de las otras sectas, ya sean “cristianas”, o hindúes, o budistas. Roma, también, decreta que el individuo puede recibir “los méritos y gracias de Cristo” sólo a través de la Iglesia. La relación personal con Cristo aparte de cualquier institución, y la relacion de seguridad de estar con él al momento de morir se les niega a  los feligreses católicos. La esperanza de ellos está en Ia Iglesia: Esperan que sus esfuerzos continuos, aún después de la muerte, finalmente los llevarán al cielo.

Mientras la Biblia enseña sobre la sumisión a los líderes de la Iglesia, también insiste en que dicha sumisión sólo es válida mientras los líderes están siguiendo fielmente a Cristo. Pablo escribió: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1). No sugirió que todos los cristianos deben seguirle debido a su oficio superior, sino sólo mientras fuese fiel a Cristo y a su Palabra. Lógicamente, para juzgar eso el individuo debe tener un conocimiento personal de Cristo y su Palabra.
Pablo dice que cada creyente, y no sólo una clase clerical especial, tiene la libertad de presentar la verdad de Dios a la iglesia y que cuando los líderes hablan a la iglesia, los oyentes deben probar por sí mismos la validez de lo que se dijo (1 Corintios 14:29-32). En contraste, el Código del Derecho Canónico del Catolicismo dice“La Primera Sede (papado) no es juzgada por ninguno”. El Concilio Vaticano II declara que los pronunciamientos hechos por el papa sobre fe y moral son infalibles, irreformables,

“de ninguna manera necesitan la aprobación de los otros, y no admiten las apelaciones de ningún otro tribunal”. Lo mismo se dice de “el cuerpo de obispos cuando, juntos con el sucesor de Pedro [el papa], ejercen el oficio supremo de la enseñanza”.

EI apóstol Juan dice que todos los verdaderos creyentes tienen la unción del Espíritu Santo y, por lo tanto, no deben seguir ciegamente a nadie (1 Juan 2:20-27), pero deben discernir si es que una doctrina es bíblica al seguir la guía de Dios a través de la Palabra y del Espíritu Santo.

¿De qué otra forma podría cada uno de nosotros juzgar si es que los que predican y enseñan están presentando Ia verdad de Dios como Pablo dice que debemos hacerlo? Sin embargo, en el catolicismo se declara explícitamente que ninguno puede llegar a su propia opinión personal con respecto a lo que la jerarquía de la lglesia enseña.

Extraído del libro: Una mujer cabalga la bestia. Dave Hunt.

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