Algunas abominaciones de la Iglesia Católica Romana

Catalina de Siena
Cabeza momificada de Santa Catalina, en la Iglesia de San Domenico en Siena. Murió en Roma, donde se conserva la mayor parte de su cuerpo, sin embargo su cabeza y su dedo pulgar están esta iglesia.

Justo antes de su muerte, Catalina de Siena, que solía tener largos trances en los cuales alegadamente veía el cielo, el purgatorio y el infierno, recibió permiso de Dios (según ella) para permitirle “que soportara el castigo por todos los pecados del mundo…” Sin embargo Cristo ya había pagado la pena total por el pecado. ¿La excomulgaron como hereje por semejante blasfemia? No. La admiraron de tal forma por su “sacrificio” que la Iglesia Católica romana la hizo una santa.

Quinientos años más tarde Ia lglesia aceptaría el reclamo de que los sufrimientos (evidenciados por las estigmas sangrantes en las manos, pies, y costado donde Cristo fue traspasado) soportados durante 50 años ‘por un monje llamado Padre Pío, fueron también en pago de los pecados del mundo. Pío afirmó que más espíritus de los muertos que personas vivas lo visitaron en la celda de su monasterio. Los espíritus vinieron para agradecerle por pagar por sus pecados con su sufrimiento a fin de que pudieran ser liberados del purgatorio e ir al cielo. Otros monjes testificaron de que oyeron multitudes de voces hablando con el Padre Pío de noche. Sin embargo, la Biblia con frecuencia asegura que Cristo sufrió la pena total por el pecado: “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Efesios 1,7;  Colosenses 1:14). No queda nada que los pecadores deban pagar a fin de recibir el perdón que la gracia de Dios ofrece. La deuda ha sido pagada en su totalidad.”¡Consumado es!”, fue el grito triunfal de Cristo momentos antes de morir en la cruz (Juan 19:30). Sugerir lo contrario seria la herejía más grave. Juan el Bautista dijo de Cristo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1,29). Todos los otros (incluyendo al Padre Pío, etc.), siendo pecadores (“todos pecaron” Romanos 3,23) tendrían que morir por sus propios pecados y por tanto no podrían también pagar por los pecados de otra persona.

Pedro declaró que “Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo [sin pecado] por [nosotros] los injustos, para llevarnos a Dios” (1 Pedro 3,18). No obstante, millones de católicos, incluyendo el papa actual, veneran y les dirigen oraciones a Catalina de Siena, al Padre Pío, y a otros de esos “santos dolientes”, por haber sufrido por los pecados de otros. Se los considera superiores a Cristo en el sentido de que sus sufrimientos dejan a buenos católicos que sigan en el purgatorio, mientras que el sufrimiento del Padre Pío libera a multitudes para que vayan al cielo.

Peregrinos_veneran_cuerpo_exhumado_Padre_Pio
Peregrinos veneran el cuerpo exhumado del Padre Pío

El Concilio Vaticano II declaró que los creyentes siempre han “llevado sus cruces para obtener la expiación por sus propios pecados y los pecados de otros [para] ayudar a sus hermanos a obtener salvación del otro”. Dicha blasfemia es una de las abominaciones que la Iglesia Católica Romana ha creado y la que todavía fomenta en la actualidad. ¿Puede haber una abominación más grande que enseñar que los pecadores todavía necesitan “hacer expiación por sus propios pecados y los pecados de otros” siendo que Cristo ya cargó la pena total del pecado de todos ellos?.

Extraído del libro: Una mujer cabalga la bestia. Dave Hunt.

4 comentarios en “Algunas abominaciones de la Iglesia Católica Romana”

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