La iglesia pura

Persecucion

Por más de dos siglos, como lo dijo Tertuliano, la sangre de los mártires fue la semilla de una iglesia conciente del cielo sin ambición terrenal, una iglesia cuyos miembros habían aumentado hasta alrededor de un 10 por ciento del imperio romano.

La iglesia que Cristo había establecido parecía prosperar bajo la persecución. El maltrato por parte del mundo la mantenía pura, desligada de los deseos terrenales, y anhelando estar con Cristo en el cielo.

Los cristianos eran radicalmente diferentes de los paganos; eran inadaptados, despreciados y acusados de todos los desastres por rehusarse a adorar los idolos que supuestamente aplacaban la ira de los dioses.

Extraído del libro: Una mujer cabalga la bestia. Dave Hunt.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s