La historia se sacrifica en el altar del ecumenismo como una oblación a Roma

Parece inexplicable que, de todos los pueblos, los ingleses, evitaran cuidadosamente hacer mención alguna de mártires, genuinos y en cambio honraran a traidores sediciosos.

George Carey y la reina Elizabeth
George Carey y la reina Elizabeth de Inglaterra
Cranmer
Thomas Cranmer

Cuando George Carey fue entronado como el nuevo arzobispo de Canterbury en abril de 1997, rastreó el lejano pasado de Inglaterra antes de la Reforma para alabar por nombre a algunos de los arzobispos católicos de Canterbury. Al hacer esto, deliberadamente pasó por alto a muchos de sus predecesores en dicho cargo quienes se habían opuesto firmemente contra las maldades de Roma. El más conspicuo por su ausencia fue que no mencionó al primer arzobispo protestante de Canterbury, Thomas Cranmer, martirizado por la misma fe que Carey había jurado defender.

La historia se sacrifica en el altar del ecumenismo como una oblación a Roma. Ningún sacrificio sería demasiado grande para promover el movimiento de “unidad” que está trayendo a no católicos de vuelta al papa. Hace pocos años atrás, la duquesa de Kent, siete obispos anglicanos, y más de 700 clérigos ingleses, se convirtieron al catolicismo.

El mismo revisionismo histórico lo están practicando los líderes evangélicos norteamericanos quienes deshonran las memorias de los que derramaron su sangre para preservar el evangelio. Los apologistas católicos en los Estados Unidos promueven el mismo revisionismo. Pefer Kreeft escribe de los “mártires católicos” nobles pero no explica de que fueron ejecutados por traición, no por su fe. Y nunca menciona los mártires muchos más numerosos matados por católicos, una omisión que es mucho más injustificable cuando se encuentra en un libro que pretende argüir en favor de la verdad.

Apenas un protestante entre mil podría reconocer que semejante omisión es información errónea, y que en cambio es pasada como verdad por líderes evangélicos.

Mientras Roma pretende haber cambiado y por esto engaña a muchos evangélicos, los apologistas católicos como Karl Keating, Jerry Matatics, Scott Hahn, Thomas Howard y otros están agilizando sus esfuerzos para educar a los católicos contra lo que ellos proclaman osadamente son los errores del evangelio de los evangélicos. El papa mismo está a la vanguardia de las denuncias de la fe evangélica a audiencias católicas, mientras le dice a los “hermanos separados” de su amor y deseo de que haya unidad con ellos.

Extraído del libro: Una mujer cabalga la bestia. Dave Hunt.

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