¿Un “milagro”?

Los que rechazan la fantasía de la transubstanciación son acusados de no creer en milagros. Sí, “para Dios todo es posible” (Mateo 19:26; Marcos 10:27). Sin embargo, aun esta declaración debe definirse por la naturaleza de Dios y de la realidad.

Dios no puede volverse un demonio o Satanás, y tampoco puede mentir (Tito 1:2). Dios tampoco podría volverse el universo, puesto que por su propia naturaleza está separado y es distinto del universo y, por consiguiente, el panteísmo es imposible. Asimismo, un milagro debe comprobarse dentro de los límites de la realidad verificable.

ostia oblea
Una ostia, siempre es: una simple ostia

Una oblea que ha sido “transformada” en el cuerpo y la sangre de Cristo, pero que retiene todas sus cualidades y características originales, carece de lo esencial para considerarse un milagro: que pueda reconocerse y que debido a eso traiga gloria a Dios. Puesto que la oblea y el vino no muestran cambio alguno, el alegado milagro sigue sin verse. Pero un milagro debe ser algo que puede observarse (los cojos andan, los ciegos ven, la tormenta se calma instantáneamente,los muertos vuelven a la vida respondiendo a una orden, etc.), de lo contrario ninguno puede saber que ha ocurrido y, por lo tanto,nadie puede glorificar a Dios por ello.

Como es lógico, Dios podría hacer que una oblea se transformara en carne humana. Juan el Bautista dijo que “Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras” (Mateo 3:9; Lucas 3,8). Pero si lo hubiera hecho, las piedras que hubiera transformado en seres humanos no habrían continuado mostrando la apariencia de piedras y teniendo todas las cualidades delas piedras. El transformar una oblea en carne y sangre humanas no negaría la naturaleza de Dios ni de la realidad. Pero la transubstanciación no es un milagro de esa clase.

La oblea se vuelve el cuerpo de Cristo “bajo la apariencia de una oblea”. En la Biblia no hay semejante “milagro”. La división del mar Rojo para que los israelitas pudieran caminar a través de tierra seca fue una proeza que tanto los judíos como los egipcios observaron y que ambos comprendieron de que había ocurrido por el poder de Dios. Supongamos que ese hubiera sido un “milagro del tipo transubstanciación”: el mar Rojo “se abrió” bajo la apariencia de que seguía cerrado y los israelitas lo hubieran cruzado “caminando” en tierra seca “bajo la apariencia” de tenerlo que cruzar nadando.

Supongamos que Cristo sanara a un ciego “bajo la apariencia” de que no pudiera ver, o resucitara los muertos”bajo la apariencia” de que no tienen vida. Semejantes suposiciones son ridículas. Sin embargo, esa es exactamente la naturaleza del “milagro de la transubstanciación”.

Jesus-agua
Sin ningún cambio visible, el agua sigue siendo agua

Consideremos el milagro del agua convertida en vino en Caná de Galilea. Cuando el maestresala de la fiesta lo probó, le dijo al esposo: “… tu has reservado el buen (mejor) vino hasta ahora” (Juan 2:10).Supongamos en cambio que él hubiera dicho: “Esto no es vino,¡es agua!”. Los sirvientes le responden sinceramente: “No,señor, es vino”. La voz del maestresala se eleva del enojo: “¡No se burlen de mí! Esto se parece a agua, tiene gusto a agua, y es agua!”. Los sirvientes insisten: “Señor, eso es vino. Jesús transformó milagrosamente el agua en vino para que tenga la apariencia de que sigue siendo agua” .

En la Biblia no hay esa clase de milagro, y semejante afirmación de parte de Roma es un débiles fuerzo por cubrir algo que evidentemente es un fraude.

Desintegración, condenación y muerte

Consideremos sólo una razón más por qué la transubstanciación es un engaño. El salmista declaró (y Pedro citó esta profecía en su sermón de Pentecostés, como Pablo lo hizo más tarde): “Porque no permitirás que tu santo vea corrupción” (Salmos 16:19; cf. Hechos 2:27;13:35). El cuerpo de Cristo no se descompuso en la tumba. Sin embargo, la hostia consagrada y transubstanciada que se conserva para ministrar a los enfermos o se despliega para adoración, produce gusanos y hongos si no se dispone de ella con suficiente premura. Si realmente fuese el cuerpo de Cristo, no podría corromperse.

Lo trágico es que la misa se vuelve causa de condenación

eucaristia
Adoración a la ostia
Extraído del libro: Una mujer cabalga la bestia. Dave Hunt.

 

2 comentarios en “¿Un “milagro”?”

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