Mujeres cristianas y ¿feministas…?

Al igual que las falsas doctrinas de prosperidad, decretos y autosuficiencia que se enseñan hoy en muchas iglesias, la doctrina del “feminismo cristiano”, se han instalado en muchas congregaciones donde algunas mujeres tratan de ocultar, tras un manto de santidad y apariencias, un latente feminismo capaz de saltar ferozmente sobre cualquiera que trate de decir algo que atente con “sus” puntos de vista y/o creencias.

“Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del cuerpo” (Efesios 5:22-23)

Desde el principio, Eva se vio tentada a controlar las cosas, a “empoderarse”, a querer ser como Dios, a saber tanto como Él. Una de las tantas características del feminismo es ese anhelo de control, de poder; como ves, esto no es nada nuevo, comenzó en el jardín del Edén.

Cada día muchas mujeres siguen luchando por controlar y definir su feminidad bajo sus propios términos.
El término “mujer empoderada” y “mujer bíblica” van, inexorablemente, por camino separados. Una “mujer feminista” no aceptaría jamás el manifiesto de la mujer verdadera a menos que su corazón sea transformado.

Ciertos comerciales de televisión, no solo tratan de vender un articulo determinado, sino que ademas envian a las personas un sin numero de mensajes subliminales contenidos en la publicidad. Véase como ejemplo un antiguo anuncio de Toyota en donde se ve a una chica en el momento de hacer sus votos matrimoniales. El pastor pregunta: «¿Prometes someterte a tu marido como cabeza del hogar?» sorpresivamente la chica tira sus flores y sale huyendo de la iglesia. Entonces se la ve con su vestido de boda, corriendo por la carretera tras el timón de un lindo Toyota, diciendo: «¡Soy libre, soy libre!» El mensaje es claro: la mujer debe ser libre, no es una esclava del hombre ni del hogar.

No sé de qué forma se esté tratando el feminismo en donde usted vive, pero puedo asegurarle esto, es una ola mundial propagada por el mismo satanás, tratando de destruir matrimonios, y aun a las propias mujeres que profesan este oculto feminismo disfrazado de “mujer cristiana”.

El ser una mujer cristiana no convierte a nadie en una mujer débil, sino todo lo contrario, una mujer verdadera tiene gran poder e influencia otorgados por su Creador como podemos observar en Genesis 21:12 cuando el mismo Señor le dice a Abraham: “No te angusties por el muchacho ni por tu sierva; presta atención a todo lo que Sara te diga, porque por Isaac será llamada tu descendencia”. Quizá esta influencia que la mujer posee, no será vistosa o valorada como el mundo lo hace, pero ahí está.

Entonces… ¿Por qué debemos hablar de feminismo con mujeres cristianas? ¿No se supone que, una vez nacidas de nuevo, nuestras afiliaciones o prácticas a dicha corriente cesan inmediatamente? Pues, no.

El feminismo ha permeado toda nuestra cultura, nuestras artes, y nuestros sistemas educativos, por lo tanto, debemos ser conscientes que cuando venimos a los pies del Señor, llegamos con diversas ideas preconcebidas producto de nuestra formación, y en nuestro caminar cristiano y vida y servicio a la iglesia, consciente o inconscientemente, las implementamos. Es por eso que el feminismo no solo ha afectado a nuestras iglesias, sino también, que en muchos casos, es defendido por ovejas y líderes de las mismas, las cuales, muy sutilmente, han sido engañadas o absorbidas por las creencias y actividades de este siglo.

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2)

Las mujeres feministas y cristianas, en su mayor porcentaje suelen ser mujeres solteras que no desean someterse a la autoridad brindada por Dios hacia el varón, o mujeres separadas las cuales han sido heridas y/o abandonadas por sus esposos, y no han podido sanar su corazón aun. Esto no significa que no haya mujeres casadas, las cuales batallan día a día ante la idea de la sujeción.

¿CUAL ES EL PLANTEO DE LAS MUJERES CRISTIANAS Y FEMINISTAS…?

El feminismo ha reclamado que el vivir dentro del rol de esposa y madre ha sido opresivo, y por lo tanto la mujer debe ser liberada. También ha proclamado que al ser creadas iguales al hombre, la jerarquía debe ser anulada, por lo tanto, en la práctica, el hombre o la mujer indistintamente pueden ejercer roles de liderazgo en el hogar y en la iglesia.

Nuestro Señor Jesús nos dijo que conoceremos la verdad y la verdad nos hará libres. La verdad es Él, y Él ha plasmado su voluntad a través de su Palabra. Si queremos vivir en libertad, tenemos que vivir conforme al criterio pautado por nuestro Creador, y esto es lo que Dios ha dicho de Él mismo, de sus criaturas y del mundo en que las colocó.

Las feministas dicen: “La mujer fue relegada a un estatus de segunda clase”. Pero Dios dice en Génesis 1:27 “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Dos grandes verdades que se desprenden de este texto:

Dos seres de igual valor por ser creados a la imagen de Dios.
Dos seres distintos, uno varón y otra hembra.
En otras palabras, hombre y mujer son de igual valor pero conforme a su diseño tienen roles diferentes, porque Dios diseñó que fuera el trabajo complementario de ambos que hiciera que Su Imagen se reflejara perfectamente. Por lo tanto, a la luz de esta verdad la mujer no debe considerarse que ella ha sido relegada a un rol de segunda clase, aun si hombres no piadosos la hacen sentir de esa manera. El valor de ella viene de Dios y no de los hombres.

Marcha feminsista
Marcha feminista

Las feministas dicen: “La jerarquía es opresiva”. Pero Dios diseñó que: “Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del cuerpo” (Efe. 5:22-23).

La jerarquía ayuda al orden y al buen funcionamiento de las tareas. Si la jerarquía resulta opresiva no es un problema de diseño sino un problema de carácter del que está liderando. Somos más libres como seres humanos cuando afirmamos la legítima estructura que Dios ideó. Además, ese fue el diseño del Creador, y ¿quienes somos nosotros para objetarlo (Isaías 45:9-12)?

Las feministas cristianas dicen que los roles existieron producto de la caída y que gracias a la redención en Cristo Jesús todos somos uno (Gal. 3:28). Una lectura correcta de Génesis 1 y 2, nos va a llevar a reconocer que antes de la caída (Gen. 3) los roles ya estaban establecidos por Dios haciendo a Eva la Ayuda Idónea de Adán (Gen. 2:18). Una lectura correcta de Gálatas 3:28 nos ayudará a ver que el contexto en el cual está este versículo es el de la salvación, en la cual no hay distinción de géneros, y no uno de anulación de roles. Otros pasajes del NT hablan claramente de los roles en el matrimonio (Efe. 5; 1 Pe. 3) y de los roles en la iglesia (1 Ti. 2:12; 1 Co. 14:34).

Ya algunos casos extremos de feminismo cristiano, toman su lugar en el púlpito. Un grupo de mujeres cristianas a la que pertenecen muchas “pastoras”, (lo cual no es un rol permitido para la mujer) han iniciado una campaña con acciones claras como es que cuando oran o predican utilizan “ella” para referirse a Dios.

El movimiento “Women And The Church” (Mujeres y la Iglesia), también conocida como “Watch” se inició en la Iglesia de Inglaterra y sostiene que referirse a Dios con el pronombre “El” en la oración o en las prédicas lo que hace es crear en la mente del creyente que Dios se parece a un hombre y por lo tanto denuncian que esto es un caso de sexismo.

A esto también podemos sumar que ha salido a la venta una supuesta “Biblia en un lenguaje más justo” según algunas mujeres “cristianas feministas”. Dios es llamado “El”, “Ella”, “El Eterno” y “La Eterna”. También hay apóstalas y fariseas. La Biblia vuelve a ser un éxito de ventas en Alemania, pero en versiones que escandalizan a cualquier “verdadero cristiano/a” que conozca la sana doctrina y el verdadero evangelio.

Según estas mujeres, se trata de una versión políticamente correcta del Texto Sagrado, en la que Dios puede ser “la Eterna” y se habla de “nuestra Madre y nuestro Padre que están en los Cielos”.

COSAS MUY IMPORTANTES PARA TENER EN CUENTA

“La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en espíritu, pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido.” (1 Corintio 7:34)

En esta palabra podemos observar como Dios habla para todas las mujeres, ya sean solteras o casadas.

Las mujeres que aun están solteras y que están sirviendo a Dios, cuidan todo lo que es de Él, es un pequeño privilegio que tiene las solteras, ya que se pueden dedicar enteramente a la casa de Dios y de Sus cosas, porque no tienen una casa ni un esposo por los cuales cuidar y atender día y noche. Las mujeres solteras pueden estar a disposición para todo lo que se necesite en la iglesia, ya sea para evangelizar, para limpiar la iglesia, etc. Porque no tienen aquella responsabilidad del marido e hijos aun.

familia

Las mujeres casadas también hacen su trabajo en la obra de Dios, pero conociendo sus responsabilidades en el hogar y siendo mas prudentes en sus salidas para no descuidar a su marido e hijos. Ellas tienen la responsabilidad de atender a sus esposos, siempre teniendo a Dios en primer lugar y con el pensamiento que todo lo que ella realiza es para Dios y para hacer Su voluntad.

La mujer casada ya no realiza las cosas como cuando era soltera, saliendo para un lado y otro, o disponiendo de sus horarios como cuando aun era soltera, porque ahora tiene que hacer su trabajo fuera de la iglesia que es en su hogar, para dar lo mejor de sí al realizar cada cosa que ella haga en su casa o para su marido. Con estas responsabilidades nuevas que tiene la mujer casada, no quiere decir que descuide su intimidad con Dios, es más, allí es cuando más se tiene que aferrar a Dios porque Él le va a dar las fuerzas y sabiduría que necesita para esta nueva etapa.

Es muy prudente y correcto, de parte de aquellas que son solteras o que no tienen esposo, respetar los tiempos que la mujer casada debe tener para su cónyuge, y no invitar a salidas continuamente a uno y otro lado, o querer que todas las mujeres de una congregación participen de cada actividad femenina que se realice, ya que la casada debe, primeramente, atender a su esposo, sus hijos y su hogar antes que a todo lo demás. Excepto su oración y su comunión con el Señor.

Este precisamente, es un punto de infleccion en aquellas “mujeres cristianas femenistas”, no teniendo en cuenta estos detalles, y “metiendose” en la vida coyugal de las casadas sin tener derecho a esto, y ocasionando, en la mayoria de los casos, problemas en la pareja.

La mujer casada y la soltera tienen distintos roles para cumplir, pero un mismo objetivo, agradar a Dios y dar su mejor en todo lo que realicen, y con la conciencia de que todo lo que ellas hagan es solo para Dios, no para el hombre.

Aun mas las dos tienen que tener su intimidad con Dios muy fuerte, porque Él es el Único que da las fuerzas, inteligencia, conocimiento que se necesita para realizar su voluntad. Además de esa manera nos da el entendimiento de que somos las auxiliadoras de Él, en la casa, en la iglesia, donde sea.

CONCLUYENDO.

El feminismo dice: “El problema es el patriarcado, la sociedad dominada por los hombres”. Pero el problema real no este, sino que en realidad el problema real radica en el pecado de las personas dentro de una jerarquía ordenada por Dios. La médula misma del feminismo es una rebelión contra los abusos de esta jerarquía ordenada por Dios, pero es además una rebelión contra el plan de Dios mismo. Este es un ejemplo perfecto de “tirar al bebé con el agua de la bañera”. Las feministas creen que tienen el derecho de reinventar la realidad y de cambiar las reglas para que se adapten a ellas. Este sistema de creencias rebelde ocasionó efectos desastrosos en nuestra cultura y nuestra sociedad.

mujer estresadaEl legado del feminismo es el rechazo del rol establecido por Dios en el cual es el hombre quien toma la iniciativa, quien protege y abastece. Y el rol establecido por Dios para la mujer, el rol de responder a las necesidades de los demás, cuidar y ayudar queda igualmente despreciado. La consecuencia de esta rebelión es una confusión en los vínculos, particularmente dentro de los hogares. Los padres ya no comunican a sus hijos la razón por la que es una bendición ser hombre, porque francamente ya no están tan seguros de que sea así. El mensaje del feminismo es que ser hombre es una broma o una maldición. Las madres ya no enseñan a sus hijas las destrezas básicas que requiere alguien que desea construir un hogar (Cocinar, lavar, limpiar, etc), porque están demasiado ocupadas con su trabajo y, además, y lo peor de todo, es que esta sociedad enseña que ser un ama de casa es algo degradante.

Diariamente se puede observar cuántas jóvenes están totalmente desorientadas con respecto a cómo ser madres y esposas, porque sus madres no consideraban que estas destrezas esenciales fueran importantes. El feminismo radical detesta a la familia y a las familias, y todos sufrimos a raíz de eso.

Despreciar la gloria de la masculinidad es rechazar la imagen misma de Dios. Despreciar el tesoro de la feminidad es rechazar lo que la Biblia denomina la gloria del hombre. Ese es el problema del feminismo: es el rechazo de lo que Dios llamó bueno. Ha ido demasiado lejos en sus esfuerzos por solucionar las iniquidades de vivir en un mundo caído. Es una rebelión contra el derecho de Dios de ser Dios y nuestra responsabilidad de someternos a él con gozo.

Asi que ya sabe hermana, si usted dice ser cristiana, pues entonces debe dejar de lado ese “feminismo” oculto que desarrolla en sus actitudes, palabras e ideologias. Dios es quien a determinado el rol de cada hombre y de cada mujer en su prensencia, asi que si estas palabras no le gustan o agrada, pues claramente puede hablar con el Señor, quien es El que determino esto, y decirle que desde “su punto de vista” esto es injusto. ¿Se atrevería realmente a hacerlo????.

A continuación 10 puntos muy importantes para las esposas cristianas.

I. Ama a tu esposo, pero no lo ames mas que a Dios
Nadie debe ocupar el lugar de Dios en tu vida. Tu primera devoción y tu primer amor deben ser ofrecidos únicamente al Señor. Cuídate de no hacer de tu esposo un ídolo, al que le dedicas lo mejor de ti. Recuerda que Dios es un Dios celoso (Exodo 20:4-5).

II. Te someterás a tu esposo
El llamado que Pablo le hizo a las casadas, era de sujetarse a sus maridos. El decía “las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador” (Efesios 5:22-23). La mujer está llamada a someterse a su esposo como una muestra de reverencia a Dios. El te pide que lo respetes, aun cuando pienses que esta equivocado, en los desacuerdos y aun si tu esposo no es creyente. En este sentido es vital apoyar y respetar las decisiones del esposo.

III. Orarás por tu esposo y por tu familia
El rol de la mujer dentro del matrimonio es ser ayuda idónea para su esposo (Génesis 2318). Y esta función tiene su cumplimiento en gran medida, a través de la ayuda espiritual. Mediante la intercesión, la mujer cubre a su esposo con protección y bendición del cielo, incluso si el esposo no es creyente. Hay mucho poder cuando una mujer ora por su marido y por su familia.

IV. Serás prudente para hablar
Tienes que ser sabia con las cosas que declaras, sobre todo cuando te diriges a tu esposo. Aun en los momentos de crisis y diferencias debes medir tus palabras para edificar y no para destruir. Debes siempre conservar la calma recordando que la “blanda respuesta quita la ira”(Proverbios 15:1)

V. Te vestirás decorosamente
Como dama de la casa, debes vestirte con pudor. Tu apariencia siempre debe ser honrosa y no provocativa. No usarás escotes y ni ropa pegada al cuerpo, porque tu virtud y belleza vienen de tu carácter interior y no de tus vestidos ni ornamentos. Esto fue lo que enseñaba el apóstol Pablo cuando decía: “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad” (1 Timoteo 2:9-10).

VI. No engañarás a tu esposo
Serás fiel a tu esposo en tu corazón y en tus pensamientos. Tendrás solo ojos para tu esposo honrando el pacto que hiciste delante de Dios. Fidelidad a tu marido y a tu familia, también es fidelidad a Dios.

VII. Ayudarás económicamente
Tu aporte en la economía será importante, porque la esposa también es responsable de la administración de las finanzas. Trata de ahorrar, no malgastar, usar bien el dinero y procura contribuir con la estabilidad financiera de tu familia.

VIII. Reconocerás su autoridad
Es necesario que reconozcas la autoridad de tu marido sobre todo delante de otras personas y delante de los hijos (en caso de que los tengan). Es un error exponer los defectos, las faltas y las debilidades del esposo delante de otras personas. Es importante para la estima del hombre que sus virtudes y sus aciertos sean reconocidas, especialmente departe de su esposa.

IX. Atiende a tu esposo
La esposa debe esforzarse por atender a su marido dentro del hogar. Dependiendo de tus habilidades y de los gustos de tu esposo, debes demostrar el amor mediante los detalles. En este sentido, si trabajas fuera de la casa, quizás no dispongas de mucho tiempo, sin embargo debes aprovechar las pequeñas oportunidades para atenderlo (Ejemplo: cocinar su comida favorita).

X. Modela a Cristo
Como creyente debes exhibir el carácter de Cristo aun delante de tu esposo. En tu trato con el, cuando estas bajo presión y mas aun cuando tu esposo necesita de tu apoyo. Para el efecto, pídele a Dios su gracia, sabiduría y fortaleza. Esto es de mayor importancia si tu esposo no es creyente, pues así lo enseñaba el apóstol cuando decía: “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa” (1 Pedro 3:1-2).

Autor: Lorena Wexler.

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