Pactos bíblicos: (2) el Adánico

“Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.” Génesis 3:14

El Pacto Adánico condiciona la vida del hombre caído. Dichas condiciones deben permanecer hasta que, en la época del reino, “la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios” (Ro. 8:21). Los elementos del pacto son:

(1) La serpiente, instrumento de Satanás, recibe maldición (v. 14; Ro. 16:20; 2 Co. 11:3,14; Ap. 12:9) y se convierte en la advertencia gráfica de Dios en la naturaleza con respecto a los efectos del pecado —de ser la más hermosa y perspicaz de las criaturas a ser un reptil repulsivo. El más profundo misterio de la cruz de Cristo está sorprendentemente ilustrado en la serpiente de bronce, un tipo de Cristo “hecho pecado por nosotros” al cargar con el juicio que merecíamos (Nm. 21:5-9; Jn. 3:14-15; 2 Co. 5:21).

(2) La primera promesa de un Redentor (v. 15). Aquí comienza la senda genealógica de la Simiente:
Abel, Set, Noé (Gn. 6:8-10), Sem (Gn. 9:26-27), Abraham (Gn. 12:1-4), Isaac (Gn. 17:19-21), Jacob (Gn. 28:10-14), Judá (Gn. 49:10), David (2 S. 7:5-17), Emanuel-Cristo (Is. 7:10-14; Mt. 1:1,20-23; Jn. 12:31-33; 1 Jn. 3:8).

(3) La modificación de la condición de la mujer (v. 16) en tres aspectos particulares: (a) concepción multiplicada; (b) dolores en la maternidad; (c) liderazgo del hombre (comp. Gn. 1:26-27). El desorden que genera el pecado hace necesaria una cabeza, posición que se le confiere al hombre (Ef. 5:22-25; 1 Co. 11:7-9; 1 Ti. 2:11-14).

(4) La ocupación liviana del Edén (Gn. 2:15) se transforma en labor pesada (3:18—19) como consecuencia de la maldición sobre la tierra (3:17).

(5) El inevitable dolor de la vida (v. 17).

(6) La brevedad de la vida y la trágica certidumbre de la muerte física de Adán y todos sus descendientes (v. 19; Ro. 5:12-21). No obstante, la maldición sobre el suelo es para el bien del hombre. No es bueno que el hombre viva sin trabajar.

echados del jardin

Comentario por el Dr. C. I. Scofield

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