¿La Biblia enseña que la Tierra es plana? Parte 2

El siguiente artículo expresa razones por las cuales hay personas que sí creen en una tierra plana, y lo que dice la Biblia acerca de esto. El artículo es escrito por nuestro experto astrónomo Danny Faulkner Profesor Emérito Distinguido de la Universidad de Lancaster de Carolina del Sur de los Estados Unidos, que derriba tales argumentos falsos y establece con autoridad bíblica, histórica y científica una tierra esférica.

Antes leer Parte 1.

¿Las alturas de la Biblia enseñan que la Tierra es plana?

Tal vez el más extraño argumento de que la Biblia enseña una tierra plana se basa en Daniel 4:11, que dice:

Crecía este árbol, y se hacía fuerte, y su copa llegaba hasta el cielo, y se le alcanzaba a ver desde todos los confines de la tierra.

Nabucodonosor sueñoEsta descripción se repite casi palabra por palabra en Daniel 4:20. Tanto los escépticos como los que creen en una tierra plana dicen que en una tierra esférica no sería posible que un árbol fuera visible en toda la tierra, pero tal árbol podría ser visible en cualquier parte de una tierra plana. ¿Pero cuál es el contexto de estos versículos? El cuarto capítulo de Daniel es el relato del segundo sueño de Nabucodonosor. El versículo 4 cita directamente las palabras de Nabucodonosor afirmando que tuvo un sueño. Los versículos 10–17 citan a Nabucodonosor describiendo el contenido de su sueño. Tenga en cuenta que esto es un sueño. Con sus elementos grandiosos y fantásticos, los sueños apenas son declaraciones acerca de la realidad, mucho menos de la cosmología. Es increíble que alguna persona interpretaría el contenido del sueño de un rey pagano registrado en las Escrituras como prueba de que la Biblia enseña que la tierra es plana. Los versículos 19–27 contienen la interpretación de Daniel del sueño de Nabucodonosor y los versículos 28–37 relatan el cumplimiento del sueño. La clave para la interpretación del sueño es la identificación de Nabucodonosor con el árbol en su sueño (versículos 20–22). De inmediato, uno debe ver que como el árbol representa a Nabucodonosor, no es un árbol literal (aunque, estando en un sueño, el árbol no sería literal de todos modos). Además, el cumplimiento literal del sueño no implica de ningún modo un árbol, reforzando la naturaleza no literal del árbol. Aun si el sueño refleja correctamente la cosmología de Nabucodonosor (asumiendo que él pensaba que la tierra era plana), apenas constituye evidencia de que la Biblia enseña que la tierra es plana. Más bien, la Biblia simplemente registra el pensamiento de Nabucodonosor.

La misma clase de razonamiento se utiliza para argumentar que Mateo 4:8 enseña una tierra plana. Mateo 4:1–11 cuenta de la tentación de Jesús. La tentación comenzó en el desierto, después de que Jesús había ayunado durante 40 días y noches. Satanás primero tentó a Jesús a cambiar las piedras en pan para satisfacer el hambre de Jesús (Mateo 4:3). Presumiblemente, esto fue mientras todavía en el desierto. Luego, el diablo llevó a Jesús al pináculo del templo en Jerusalén y sugirió que Jesús se arrojara (Mateo 4:5). Tenga en cuenta que había una distancia considerable entre el desierto y el templo (al menos 80 kilómetros). ¿Satanás llevó a Jesús instantáneamente y literalmente desde el desierto a Jerusalén? ¿O Satanás presentó este punto de vista a Jesús mientras todavía estaba en el desierto, quizás en una visión? Mateo 4:8 registra la tercera tentación:

Nuevamente lo lleva el diablo, esta vez a un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo y la gloria de ellos. (Biblia Textual 3ra Edición)

Aquellos que desean defender una tierra plana bíblica señalan que todos los reinos de la tierra serían visibles desde una montaña alta sólo si la tierra es plana. Sin embargo, si esta montaña de Mateo 4:8 con su vista de toda la tierra es literal, ¿entonces dónde está? Los que persiguen esta línea de razonamiento nunca han determinado la ubicación de esta montaña hipotética. Si esta montaña es hipotética aun en una tierra plana, entonces este versículo apenas constituye una prueba de que la Biblia enseña que la tierra es plana. ¿Pero este versículo implica verdaderamente la visibilidad de toda la tierra desde la cima de esta montaña?

Los otros dos evangelios sinópticos también registran la tentación de Cristo (Marcos 1:12 y 13Lucas 4:1–13), aunque el relato de Marcos no tiene detalles. Los detalles de Lucas coinciden con muchos de los detalles del registro de Mateo, pero hay diferencias. Por ejemplo, la segunda y tercera tentaciones se cambian. Esto no es una dificultad, si se permite que uno o ambos relatos de la tentación de Cristo sean tratados temáticamente en vez de cronológicamente. Aquellos que dicen que la Biblia enseña una tierra plana se concentran en el relato de Mateo, pero ignoran en gran medida el evangelio de Lucas en este asunto. Observe las diferencias entre Mateo 4:8 (arriba) y Lucas 4:5:

Y elevándolo, le mostro en una fracción de tiempo todos los reinos de la humanidad. (Biblia Textual 3ra Edición)

Observe que no se menciona ninguna montaña, sino simplemente que el diablo elevó a Jesús. (traducciones anteriores como la Reina Valera basadas en el Textus Receptus tienen la palabra montaña, pero la palabra griega para montaña no aparece en los otros manuscritos, entonces su inclusión en el Textus Receptusprobablemente provenía de una adición de un copiador que conocía la cuenta paralela de Mateo). Este es un punto relativamente menor, pero puede tener alguna relación con si la montaña que Mateo registró literalmente era una montaña alta desde la que podían verse todos los reinos del mundo. Un detalle más en el evangelio de Lucas arroja luz sobre esta cuestión. Lucas declaró que el diablo mostró a Jesús todos los reinos del mundo «en un momento». El énfasis no está en donde estaba Jesús, sino en lo que vio Jesús. Este no era un gran panorama que tomó algún tiempo para absorber. Más bien, la gloria de todos los imperios del mundo fue mostrada a Jesús de una vez. Esto suena más como una visión que como una vista. Puede que no haya habido una montaña involucrada, pero lo más probable es que se refiera a un lugar alto y desolado, probablemente en el desierto, donde ocurrió la tercera tentación y su consiguiente visión. Con razón que aquellos que promueven una tierra plana normalmente se concentran en Mateo 4:8 mientras que ignoran Lucas 4:5. Como se mencionó anteriormente, se puede inferir incorrectamente de Mateo 4:8que realmente hay una montaña tan alta que la superficie entera de la Tierra es visible desde ella, pero al interpretar las Escrituras en términos de las Escrituras, se puede ver que esto es incorrecto.

¿Es el firmamento una cúpula sobre la Tierra?

La cosmología de una tierra plana dice que una cúpula cubre una tierra circular y plana, con su borde descansando sobre la tierra más allá de la pared de hielo de la Antártida. Las estrellas están fijadas a esta cúpula, mientras que el sol y la luna están por encima de la tierra, pero debajo de la cúpula. Algunos han llamado a esto una cosmología de globo de nieve, debido a su semejanza con un globo de nieve. Supuestamente, esta es la cosmología que la Biblia enseña. Irónicamente, los escépticos hacen el mismo argumento, pero su intención es desacreditar la Biblia. Pocos de los que creen en una tierra plana parecen estar al tanto de este hecho o de la ironía. Examinemos las Escrituras que supuestamente apoyan esta cosmología.

La clave en esta discusión es el firmamento. La palabra hebrea rāqîa‘ se traduce como firmamento. Aunque, en la Reina Valera la palabra rāqîa‘ se traduce como “expansión” en Génesis 1, fuera de ahí, se traduce como “firmamento”. Aparece un total de 13 veces en el Antiguo Testamento, con más de la mitad de las ocurrencias (siete veces) sólo en el capítulo 1 de Génesis. La palabra es un sustantivo que deriva de la raíz hebrea rq‘, lo que significa dar golpes. Un ejemplo de esta acción es moler o golpear un metal en hojas delgadas. Esta es una práctica común con el oro, porque el oro es tan maleable. Dorar es el proceso de unir pan de oro (hojas delgadas de oro) a los objetos, dando la impresión de que los objetos son de oro puro. Por ejemplo, el arca del testimonio fue dorada con hojas de oro sobre madera de acacia (Éxodo 25:10 y 11). Un de pan de oro se puede golpear o hacer tan fino que la luz brillante se puede ver a través de ella. Se puede deducir del significado de esta palabra que la rāqîa‘ es algo que ha sido golpeado o estirado.

SE PUEDE DEDUCIR DEL SIGNIFICADO DE ESTA PALABRA QUE LA RĀQÎA‘ ES ALGO QUE HA SIDO GOLPEADO O ESTIRADO.

Desafortunadamente, algunas personas razonan que como esto es una acción frecuentemente hecha a un metal, la cosa que es estirada debe tener cierta característica física común con los metales. Los metales usualmente son duros, entonces, según este razonamiento, la rāqîa‘ debe ser dura. Este es ciertamente el sentido de la arcaica palabra española firmamento, que tiene una raíz común con la palabra firme. Sin embargo, ¿es este el significado pretendido? No todos los metales son duros; y el oro, que está involucrado en el mejor ejemplo que ilustra la raíz hebrea de la cual proviene el sustantivo hebreo rāqîa‘, definitivamente no es duro. Por lo tanto, es cuestionable si la rāqîa‘ es algo duro. Es más probable que el significado pretendido de rāqîa‘ esté relacionado con el proceso de golpear, no una propiedad física de la cosa sometida al proceso. El proceso tiene el efecto de extender una sustancia, o posiblemente hacer la sustancia delgada. Esta es la razón por la cual muchas traducciones de las Biblia modernas inglesas y varias hispanas ponen rāqîa‘ como expansión en lugar de firmamento.

El primer uso de la palabra rāqîa‘ en la Biblia probablemente ayuda para descifrar su significado. Esto se encuentra en Génesis 1:6, el comienzo del relato de la creación del Día Dos. El relato de la creación del Día Dos comienza con la declaración de Dios de que haya una rāqîa‘ para dividir las aguas de las aguas. El siguiente versículo nos dice que Dios hizo la rāqîa‘ y dividió las aguas que estaban por debajo de la rāqîa‘ de las aguas que estaban por encima de la rāqîa‘. Así, la palabra rāqîa‘ aparece tres veces en este versículo. Antes de declarar el fin del Día Dos en Génesis 1:8, Dios llamó a la rāqîa‘ «cielos». Por lo tanto, la palabra hebrea rāqîa‘ aparece cinco veces en el relato del Día Dos.

Hay varias observaciones que se pueden hacer en este pasaje. Primero, las aguas que Dios dividió fueron las aguas mencionadas en Génesis 1:2. Está claro que las aguas que Dios separó debajo deben referirse a las aguas superficiales (mayormente los océanos) sobre la tierra. ¿Pero cuáles son las aguas sobre la rāqîa‘? La forma en que respondemos a esa pregunta dependerá de lo que entendemos de la rāqîa‘. Observe que Dios equiparó la rāqîa‘ con el cielo. La palabra hebrea šāmayim se traduce como «cielo» que es utilizada por la mayor parte más de las 400 veces que ocurre en el Antiguo Testamento, tal como es utilizada aquí.

Interpretar las Escritura en términos de las Escrituras, encontramos refuerzo de la igualdad de la palabra rāqîa‘ con el cielo. Por lo menos once versículos del Antiguo Testamento hablan de Dios extendiendo los cielos (Job 9:8Salmos 104:2Isaías 40:2242:544:2445:1248:1351:13Jeremías 10:1251:15Zacarías 12:1). En el Día Dos, Dios hizo la rāqîa‘, algo que se esparce o se extiende. Además, Dios llamó a la rāqîa‘ cielo. El estiramiento de los cielos probablemente se refiere a cuando Dios hizo la rāqîa‘.

El cielo generalmente se entiende que está sobre nosotros. Dependiendo del contexto, la palabra puede referirse a lo que está inmediatamente por encima de nosotros, donde están las aves voladoras, las nubes y la lluvia. También puede referirse al reino de los cuerpos astronómicos. Finalmente, muchas veces se refiere a la morada de Dios. El «cielo» tiene todos estos significados, tanto en el uso moderno como en la Biblia. ¿La rāqîa‘ se refiere a todos estos significados o sólo a algunos de esos?

Las otras veces que aparece la palabra rāqîa‘ en el relato de creación en Génesis 1 pueden ayudar a responder a esta pregunta. El siguiente uso de la palabra rāqîa‘ está en el relato del Día Cuatro de la creación (Génesis 1:14–19), donde aparece tres veces. Cada vez aparece en conjunción con la palabra hebrea šāmayim. La mejor manera de expresar esta relación en español es con la frase preposicional, «expansión de los cielos». Esta construcción enfatiza, para que no haya duda, que lo mencionado en el Día Cuatro es lo que Dios hizo en el Día Dos. En Génesis 1:14, Dios mandó que hubiera luces en el firmamento del cielo. Génesis 1:15 amplía el mandamiento de que sean lumbreras en la expansión de los cielos. Génesis 1:17 y 18 dice que Dios las puso en la expansión de los cielos. Está claro aquí que las luces son los cuerpos celestiales, las luces mayores y menores, y las estrellas también (Génesis 1:16). Entonces, la expansión de los cielos (la rāqîa‘) es donde Dios colocó los cuerpos celestiales, o astronómicos. Hoy llamaríamos este el espacio exterior, o simplemente el espacio.

De paso, algunos que creen en la tierra plana parecen hacer una distinción aquí que no tiene mérito. Ellos sostienen que las estrellas están incrustadas en una cúpula sobre la tierra (la rāqîa‘), pero sostienen que el sol y la luna (las luces mayores y menores) están debajo de la cúpula mientras están sobre la tierra (esto está conforme a la mayoría de las cosmologías de una tierra plana hoy en día). Esto requiere distinguir artificialmente las estrellas de las luces mayores y menores en Génesis 1:17, de modo que sólo las luces mayores y menores se colocan debajo (es decir, adentro) de la rāqîa‘ en Génesis 1:17, mientras que las estrellas se colocan efectivamente sobre la superficie de la rāqîa‘. Los que creen en una tierra plana que persiguen esta distinción sugieren que la frase «en la expansión de los cielos» de Génesis 1:17 (y posiblemente Génesis 1:14 y 15 también) debe ser entendida como «dentro de la expansión de los cielos». Es decir, Dios colocó el sol y la luna dentro de la expansión, tanto como uno podría colocar un objeto dentro de un recipiente, como una caja. La caja no indica la ubicación del objeto, sino que simplemente contiene el objeto. Sin embargo, el texto hebreo (y aun el texto en español) no lo permite. El pronombre masculino del versículo 17 se refiere al sol, la luna y las estrellas colectivamente, y el versículo no distingue en cuanto a su colocación. La comprensión más natural del relato de la creación del Día Cuatro es que todos los cuerpos celestes están ubicados en la rāqîa‘. Nuevamente, hoy se llama a esto espacio.

LA COMPRENSIÓN MÁS NATURAL DEL RELATO DE LA CREACIÓN DEL DÍA CUATRO ES QUE TODOS LOS CUERPOS CELESTES ESTÁN UBICADOS EN LA RĀQÎA‘.

¿Cuán lejos llega la rāqîa‘ hasta la tierra? El uso final de la palabra en Génesis 1, en el relato de la creación del Día Cinco, ayuda responder a esa pregunta. Al describir la creación de las criaturas voladoras, Génesis 1:20 usa la frase «abierta expansión de los cielos» para describir dónde vuelan. Aunque esta frase es la misma que las tres veces que aparece en el relato del Día Cuatro, el texto antes de esa frase es diferente. El hebreo dice literalmente que las aves volarían «sobre la faz de la expansión de los cielos». Esto podría significar que las aves vuelan de este lado de la expansión de los cielos o en el lado cercano de la expansión de los cielos. Si es el primero, entonces la rāqîa‘ no puede extenderse hasta el lugar donde las aves vuelan. Si es el último, puede incluir donde vuelan las aves. De todas maneras, la rāqîa‘ parecería incluir lo que hoy se llama el espacio exterior y mucho, si no todo, de la atmósfera terrestre. Tenga en cuenta que la distinción entre la atmósfera terrestre y el espacio exterior es de origen moderno. Además, aun en el lenguaje actual, no existe una delimitación clara de dónde termina la atmósfera y comienza el espacio. Ni el entendimiento moderno ni el antiguo son necesariamente correctos o incorrectos; son simplemente diferentes.

El siguiente uso de la palabra rāqîa‘ (la décima vez en el Antiguo Testamento) no ocurre hasta en Salmos 19:1. El significado allí es consistente con lo que he concluido de Génesis 1. El paralelismo comparativo de las dos declaraciones de Salmos 19:1 indican que al rāqîa‘ y el šāmayim son la misma cosa, algo que Génesis 1:8 ya equiparó. Además, en Salmos 19:4b–6 describe el movimiento del sol en los cielos (equivalente a la rāqîa‘), reforzando aún más el entendimiento tomado de Génesis 1.

¿Qué de las siete veces restantes que la palabra hebrea rāqîa‘ aparece en el Antiguo Testamento fuera de Génesis 1 y Salmos 19? La palabra aparece una vez más en Salmos, en Salmos 150:1, que dice en la RVR del 1960:

Alabad a Dios en su santuario; alabadle en la magnificencia de su firmamento.

Dios hizo la rāqîa‘, (aunque la Reina Valera usa “firmamento” basado en “firmamentum” por la Vulgata Latina, aquí también se le debe traducir “expansión”). Así que, si la expansión es poderosa, Dios es aún más poderoso. Esta lectura es consistente con el significado muy claro de Salmos 19:1.

La palabra rāqîa‘ aparece una vez en el libro de Daniel. El contexto está establecido en Daniel 12:1 y 2como el escatón, cuando ocurrirá la resurrección de los muertos, algunos para la vida eterna y otros para el castigo eterno. En la versión Reina Valera, Daniel 12:3 dice:

Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.

Observe el paralelismo contenido en estos dos símiles separados por un punto y coma, y la conjunción y. Es evidente que los «entendidos» del primer símil y «los que enseñan la justicia a la multitud» del segundo símil son las mismas personas, obligando por lo menos a una aproximada equivalencia entre las cosas con las que se comparan. El primer símil dice que los entendidos resplandecerán como la rāqîa‘. En el segundo símil, se omite la palabra resplandecer; pero esas palabras se entienden, lo que refuerza el paralelismo. De hecho, la gente que enseñan la justicia se asemeja a las estrellas, que brillan intensamente. Además, del relato de la creación del Día Cuatro en Génesis 1, se sabe que las estrellas están ubicadas en la rāqîa‘. Entonces, la rāqîa‘ de Daniel 12:3 se refiere claramente a lo mismo que se encuentra en Génesis 1 y Salmo 19:1.

Las últimas cinco apariciones de la palabra rāqîa‘ están en Ezequiel, cuatro veces en el primer capítulo y una vez en el capítulo 10Ezequiel 1:1–3 establece la escena: Ezequiel estaba con otros cautivos junto al río Quebar (o canal) cuando los cielos se abrieron y él tuvo una visión. La indicación es que los compañeros de Ezequiel no vieron la visión, solo él. Dios transportó a Ezequiel al cielo, donde literalmente vio las cosas de su visión o Dios se las reveló, como lo que se podría experimentar en un sueño. No sabemos con certeza, pero dada la descripción, la última parecería más probable. Además, la visión de Ezequiel 11 es claramente del último tipo (Ezequiel 11:1, 24).

Las primeras cosas que Ezequiel vio fueron cuatro seres vivientes que se asemejaban a hombres, pero cada uno tenía cuatro caras. Cada criatura tenía pies y alas y una rueda. Los seres se movían juntas y mientras se movían, las ruedas iban con ellas. Ezequiel describió a las criaturas como brillantes y coloridas (Ezequiel 1:71316). Por toda la descripción de Ezequiel de su visión, él repetidamente usó las palabras como y semejanza. Claramente, Ezequiel tuvo dificultades para describir lo indescriptible, entonces expresó lo que vio en términos de cosas que le eran familiares. Como tal, es inadecuado tomar estas comparaciones literalmente. En Ezequiel 1:22, el profeta registró que sobre las cabezas de los cuatro seres había algo como una rāqîa‘. Una vez más, observe el uso del símil: Ezequiel no dijo que era una rāqîa‘, sino que era como una rāqîa‘. Por otro lado, lo que Dios hizo en el Día Dos no era como una rāqîa‘era una rāqîa‘. Dada la dificultad que tuvo Ezequiel al describir lo que vio, no se puede estar seguro exactamente de lo que era esta extensión. Una posibilidad es que era simplemente una expansión, o espacio, entre los cuatro seres y lo que estaba por encima. ¿Qué estaba por encima? Ezequiel 1:23 describe las alas de los cuatro seres bajo la expansión. Ezequiel 1:25 registra que una voz vino desde arriba de la expansión, y Ezequiel 1:26 dice que había algo así como un trono sobre la expansión. De Ezequiel 1:28, sabemos que este es el trono de Dios. Por lo tanto, este espacio podría haber sido entre los seres y el trono de Dios.

Sin embargo, hay otra posibilidad. Ezequiel 1:22 compara la apariencia de esta expansión con un «cristal». ¿Qué significa ser un cristal? Hay que tener cuidado, porque las definiciones modernas y antiguas son diferentes. En el mundo antiguo, un cristal era cualquier sustancia sólida y transparente. Los ejemplos incluyen el vidrio, el cuarzo, la sal de roca, el diamante y otras piedras preciosas que transmiten la luz. Excepto el vidrio, estos cristales tenían facetas naturales. Sin embargo, el vidrio, particularmente el vidrio de plomo, se puede cortar para producir facetas. Hoy en día se define un cristal como una sustancia que tiene un arreglo ordenado de átomos o moléculas. Este arreglo ordenado es responsable por la escisión natural a lo largo de las facetas de los cristales (siguiendo la definición antigua). Casi todas las sustancias sólidas tienen una estructura cristalina, entonces la mayoría de los cristales (en el sentido moderno) no son transparentes. Es importante que se entienda la palabra en el sentido antiguo, no el sentido moderno. La palabra traducida «cristal» aquí en otra parte del Antiguo Testamento se traduce como «hielo». En el sentido antiguo, el hielo habría sido considerado un cristal, porque era duro y transparente. En el sentido moderno, el hielo es un cristal también, porque tiene una estructura cristalina hexagonal. Ya sea en el sentido moderno o en el sentido antiguo, ¿se debe ver esta expansión que Ezequiel describió como un cristal literal? Probablemente no. Ezequiel comparó lo que vio con una expansión, pero también comparó su apariencia con un cristal, con el énfasis en la luz que daba. Es decir, brillaba, resplandecía o tenía un color como un cristal. Podríamos describir lo que Ezequiel vio como un aura.

LA RĀQÎA‘ DE EZEQUIEL CAPÍTULOS 1 Y 10 NO ES LA RĀQÎA‘ ENCONTRADA EN OTRAS PARTES DEL ANTIGUO TESTAMENTO.

Una visión después comienza en Ezequiel 8, con Ezequiel 10 siendo parte de esa visión. Ezequiel 10:1 menciona una rāqîa‘ sobre las cabezas de los querubines con lo que parecía ser un trono sobre ellos. Si esto suena similar a Ezequiel 1, lo es. La descripción de los querubines en Ezequiel 10:9–14 es similar a la descripción de los cuatro seres vivientes en Ezequiel 1:5–21. Ezequiel afirma dos veces que estos querubines eran los mismos que los cuatro seres vivientes que él vio en su visión junto al río Quebar (Ezequiel 10:1520–22). Para reiterar, la rāqîa‘ de Ezequiel capítulos 1 y 10no es la rāqîa‘ encontrada en otras partes del Antiguo Testamento. Es un error equiparar estos dos significados muy diferentes.

Tantos los escépticos y los que creen en una tierra plana pierden este punto. A falta de esta distinción, es muy fácil pensar que la cosa que Ezequiel describió siendo como una rāqîa‘ es la misma que la rāqîa‘ que Dios creó en el Día Dos, y por lo tanto derivan las propiedades de esta última de la primera. Con las muchas similitudes entre las visiones de Ezequiel discutidas brevemente anteriormente y la descripción del apóstol Juan de parte de su visión en Apocalipsis 4:6–8, el problema se agrava sacando propiedades de la rāqîa‘ del Día Dos de lo que dice el libro de Apocalipsis. Por ejemplo, Apocalipsis 4:6a afirma que ante el trono de Dios había un mar de vidrio, como el cristal. Suponiendo que este mar de vidrio está por debajo del trono de Dios, y observando que Ezequiel mencionó el trono de Dios sobre una expansión (Ezequiel 1:2610:1), se podría concluir que la expansión de Ezequiel y el mar de vidrio de Juan son la misma cosa, visto de lados opuestos. Sin embargo, si uno iguala cada mención de la rāqîa‘ en el Antiguo Testamento, entonces sigue que el mar de vidrio de Juan es la rāqîa‘ que Dios hizo en el Día Dos. Esto está perfectamente en línea con Isaías 66:1, que dice que el cielo es el trono de Dios y que la tierra es su estrado. Es decir, en el modelo de globo de nieve, Dios se sienta inmediatamente por encima de la cúpula sobre la tierra plana.

Para aquellos que insisten en tomar todo en la Biblia como rígidamente literal, esto está plagado con problemas. Por ejemplo, Isaías 66:1 declara que el cielo es el trono de Dios, pero Ezequiel y Juan dejaron claro que el trono de Dios está en el cielo. Ambos no pueden ser literalmente verdad. Además, Dios es espíritu (Juan 4:24) y por lo tanto no posee un cuerpo físico. Los muchos ejemplos de antropomorfismos en la Biblia sugieren cosas como que Dios tiene manos (Salmos 8:3Isaías 66:2) u ojos (Proverbios 15:2) claramente no son literales. También hay una inconsistencia aquí con el argumento de la tierra plana. Los que cree en una tierra plana creen que la expansión es una cúpula transparente sobre la tierra, y por lo tanto es curvado. Por otra parte, no hay ningún cuerpo de agua curvado, sino que todos los mares tienen superficies planas. Pero Juan describió un mar de vidrio (Apocalipsis 4:6) que, por cualquier otro uso, debe ser plano, así que ¿por qué éste es curvado?

Los que creen en una tierra plana usan un versículo más que no contiene la palabra rāqîa‘, sino una palabra relacionada. Es Job 37:18, donde Eliú le preguntó a Job,

¿Extendiste tú con él los cielos, firmes como un espejo fundido?

Hay varias razones por las que uno debe ser cuidadoso al deducir el significado de este versículo. Primero, este versículo está dentro de una unidad textual (Job 37:14–18), que utiliza poéticamente los fenómenos meteorológicos para ilustrar el poder abrumador y la sabiduría de Dios, de modo que el enseñar la cosmología no es el punto. Segundo, estas son las palabras de Eliú, no Dios. Mientras que la Biblia es inspirada, no todo lo que se registra en la Biblia es necesariamente cierto. Este es un registro veraz de lo que dijo Eliú, y Dios consideró conveniente preservar el discurso de Eliú, pero eso no significa que Eliú hablaba infaliblemente. Entonces, si las palabras de Eliú contienen información cosmológica, simplemente refleja su conocimiento y no necesariamente la realidad. Tercero, el libro de Job contiene lenguaje y modismos que son exclusivos a él y muchos son difíciles de traducir. También, al ser Job, un libro de antigua poesía hebrea, da evidencia de muchos ejemplos de imágenes y lenguaje fenomenológicos. Job 37:18contiene un caso particularmente desafiante de imágenes.

Observe que la palabra cielos aparece en este versículo en lugar de expansión. Esto se debe a que la palabra hebrea rāqîa‘ no está en el texto, sino se usa šeḥāqîm (el plural de šaḥaq). ¿Qué significa esta palabra hebrea? Aparece en sus diversas formas 21 veces en el Antiguo Testamento. Cinco veces aparece en el libro de Job, como en Job 37:18. En dos otras ocasiones, la versión Reina Valera la traduce como «nubes» (Job 35:536:28). Observe que en el versículo de Job 37:21, la palabra cielos está dentro del contexto literario inmediato del discurso de Eliú. Dentro de ese mismo contexto, Eliú usa otras dos palabras hebreas para describir nubes (‘ānān en 37:15, y ‘āb en 37:16). Por lo tanto, šeḥāqîm en Job 37:18 probablemente debería traducirse como «nubes» también. En consecuencia, Eliú aquí ni siquiera está tratando la cosmología; en todo caso, está comentando los fenómenos meteorológicos.

¿Qué del término «espejo»? La palabra «fundido» es un poco engañosa, porque hoy podemos pensar en esto como algo que puede estar en un estado caliente y licuado. En épocas antiguas, los espejos fueron hechos del metal pulido, típicamente bronce. Los espejos se fabricaban al fundirlos, pero cuando estaban en uso están sólidos. La terminología aquí probablemente se refiere a cómo se fabricó el espejo y hoy en día sería mejor traducirlo como un «espejo fundido» (como en muchas traducciones modernas de la Biblia).

¿Qué de la palabra «firmes»? La versión Reina Valera la usa para modificar la palabra cielos (o, como hemos visto, la palabra que debe ser traducida como «nubes»). Sin embargo, en el texto hebreo, la frase subyacente a la traducción («firmes») modifica la palabra traducida «vidrio/espejo». Como tal, Eliú no está diciendo que los cielos (o las nubes) son fuertes, más bien lo está comparando en apariencia con un espejo firme (fuerte o duro). Claramente, Eliú no está hablando de una cúpula sólida sobre la tierra.

Fuente: Answers in Genesis

Parte 3: Discusión

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