Tener una madre ausente hiere para siempre el corazón de un hijo

“Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre
y no abandones la enseñanza de tu madre.”
Pr 6:20
.

Desde hace cientos de años los psicólogos, psiquiatras, pedagogos, especialistas en desarrollo humano  y la misma experiencia humana, nos han dicho que a un niño puede faltarle todo menos la presencia segura y amorosa de su madre.

La carencia de lo material, ambientes poco favorecedores, falta de educación, e inclusive la insuficiencia del padre, pueden ser contrarrestadas en gran manera cuando la madre cumple su papel de nutrir y formar a los más pequeños.

Thomas Verny en su mundialmente famoso libro “The secret life of the unborn child” tras años estudiando a miles de mujeres embarazadas y siguiendo la vida de sus hijos a lo largo de su desarrollo, encontró que una mujer con la actitud apropiada, consciente de la vida que lleva, y con el suficiente amor e interés por su hijo, puede superar las condiciones de vida más adversas y forjar hijos fuertes, seguros y emocionalmente estables. Pero una madre que no se interesa, puede ser altamente destructiva para su hijo en formación.

Ver: MUJERES CRISTIANAS Y ¿FEMINISTAS…?

Un niño puede superar la muerte de su madre, pero no su ausencia o desapego emocional, especialmente si ella no se hace presente o vincula durante la primera infancia del hijo, pues impacta directamente sobre  su desarrollo afectivo y cognitivo.

madre distraida
Hay niños que se criaron buscando llamar la atención de su mamá por lo que se acostumbraron a recibirla solamente cuando hacían algo grave o serio que la quitara de ver su celular.

El desinterés y desapego emocional son ausencias que destruyen

Una madre que trabaja largas jornadas y solo ve poco a los hijos no necesariamente es una madre ausente, está en peligro de serlo pero puede evitarlo.

Se considera “madre ausente” a aquella madre que:

Abandonó a los hijos

Así sin mayor explicación y peor aún, si la información con la que el niño crece es negativa, está mal influenciada, o le hace responsable de su partida. Estas situaciones provocan serios daños emocionales e la larga.

Tiene periodos prolongados o muy frecuentes de ausencia y no los contrarresta

Hoy en día, muchas madres trabajan, viajan, y por diversas razones pueden no estar el mayor tiempo con sus  hijos. Sin embargo, el niño siente y sabe cuando no es amado ni valioso.

Los regalos costosos o cualquier objeto que se regala al niño no contrarresta la ausencia, solo la hace más grande porque proviene de la culpa y no del amor sincero.

No se vincula emocionalmente

Hay madres que por diversas razones, inclusive biológicas y emocionales, no se vinculan a sus hijos emocionalmente; son  distantes y frías. Hay algunas que incluso no le dirigen la palabra al niño o no tienen contacto físico con él. Este tipo de casos requiere de una adecuada intervención profesional con la madre para evitar el daño irreversible en el niño. Este tipo de ausencia es altamente peligrosa.

Está presente físicamente pero distraída con otros asuntos

Curiosamente, este tipo de ausencia es la más común, la más absurda y la que actualmente más daño está provocando. Se trata de madres que el poco o mucho tiempo que tienen con sus hijos  “están y no están”. Esto es, están físicamente ahí, a un lado del pequeño, pero no le prestan la mínima atención pues están con su mente absorta en otras cosas tales como la TV, la computadora o el celular.

Este tipo de ausencia tal vez sea la menos peligrosa a nivel emocional, pero está formando una nueva generación de niños sin límites, respeto, habilidades para socializar, y con trastornes de conducta e hiperactividad.

Al final del día, también hablamos de niños sin amor, pues nunca fueron educados y mucho menos disciplinados con normas y limites sociales. Son niños que se criaron buscando llamar la atención de su mamá por lo que se acostumbraron a recibirla solamente cuando hacían algo grave o serio que la quitara de ver su celular.

La muerte no es ausencia

Un niño cuya madre murió puede construirse como una persona sin mayores problemas emocionales cuando la información que tiene sobre ella es emocionalmente sana; ésto es, que el niño supo que ella lo amaba, lo quería mucho y que era importante para para ella.

Con esta información, el niño construirá una imagen sólida, íntegra e inspiradora que le acompañara a lo largo de su vida. Un niño puede superar la falta de su madre, pero nunca su ausencia.

Leer artículo completo en https://www.familias.com

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