La Biblia es un hermoso palacio construido con sesenta y seis bloques de mármol: los libros que la integran.

“Estos pues, son los mandamientos, estatutos y juicios…” Deut. 6:1.

LA BIBLIA ES un hermoso palacio construido con sesenta y seis bloques de mármol: los libros que la integran.

En el primer capitulo de Génesis entramos al vestíbulo, que está lleno de los hechos de la Creador. Del vestíbulo pasamos al palacio de justicia: los cinco libros de Moisés. Pasados estos, llegamos a la galena de arte de los Libros Históricos. Hallamos colgados de sus paredes cuadros de batallas, de hechos heroicos, de personalidades eminentes de los primeros tiempos de la historia de la humanidad.

A continuación hallamos la cámara del filosofo: el Libro de Job. Siguiendo adelante hallamos el salón musical, el Libro de los Salmos, donde oímos los acordes mas hermosos que se han podido producir. En seguida llegamos a la oficina comercial, el Libro de Proverbios, en cuyo centro esta el lema: “La justicia engrandece a la nación, mas el pecado es afrenta de las naciones.”

Desde allí pasamos a la capilla eclesiástica, donde está el Predicador en su púlpito y de allí pasamos al conservatorio, El Cantar de Salomón, con la Rosa de Sarón, el Lirio de los Valles, y toda clase de perfumes, frutas y flores. Finalmente llegamos al observatorio, Los Profetas que, con sus telescopios dirigidos a estrellas cercanas y distantes, observan atentos la Estrella Resplandeciente y de la Mañana que está por aparecer.

Atravesando un patio, llegamos al salón de audiencias del Rey, los Evangelios, donde hallamos cuatro cuadros vivos del Rey mismo. En seguida hallamos el taller de trabajo del Espíritu Santo, Los Hechos de los Apóstoles, y mas allá la oficina de correspondencia, Las Epístolas donde vemos a Pablo, Santiago, Pedro, Juan y Judas en sus escritorios. Si quieres saber que están escribiendo, sus cartas están abiertas para todo el que quiera estudiarlas con detención.

Antes de salir, nos detenemos por unos instantes en la galena exterior, el Apocalipsis, donde contemplamos unos vividos cuadros del juicio venidero y de las glorias que serán manifestadas, con un aterrorizador cuadro del Trono Blanco del Rey al final. — W. Duns.

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