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Pactos bíblicos: ¿Qué y cuáles son?

Un pacto es un pronunciamiento soberano de Dios por el cual Él establece una relación de responsabilidad:
(1) entre Él mismo y un individuo (p. ej. Adán en el Pacto Edénico, Gn. 2:16ss.),
(2) entre Él y la humanidad en general (p. ej. en la promesa del Pacto Noeico de que nunca más destruiría toda carne con un diluvio, Gn. 9:9ss.),
(3) entre Él y una nación (p. ej. Israel en el Pacto Mosaico, Ex. 19:3ss.), o
(4) entre Él y una familia específica (p. ej. la casa de David en la promesa de un linaje real a perpetuidad a través del Pacto Davídico, 2 S. 7:16ss.).

Un pacto de una categoría puede superponerse con otros; p. ej. el Pacto Davídico, donde a una casa real que permanecería se le promete la bendición máxima, y la promesa no es sólo a David sino también a todo el mundo en el reinado de Jesucristo.

Los pactos por lo general son incondicionales en el sentido de que Dios, por gracia y por la irrestricta declaración de que hará algo, se obliga a consumar ciertos propósitos anunciados, a pesar de los fracasos por parte de la persona o pueblo con quien está haciendo el pacto. La respuesta humana al propósito divinamente anunciado siempre es importante, ya que conduce a la bendición por la obediencia y a la disciplina por la desobediencia. Pero por la falla humana nunca se habrá de abrogar el pacto ni bloquear su cumplimiento.

En el caso del Pacto Mosaico, el cumplimiento de todas las promesas fue condicional a la obediencia de Israel, como esta implícito en las palabras “…si… guardáis… seréis…” seguido por “Todo el pueblo respondió… Haremos todo lo que Jehová ha dicho” (Ex. 19:5,8).

Los tres pactos universales y generales son: el Adánico, el Noeico, y también el Edénico en el sentido de que toda la raza está representada y presente en el fracaso de Adán. Todos los otros pactos se efectúan con Israel o con los israelitas, y son de aplicación primaria a ellos, aunque con bendición final para todo el mundo.

Al explicar la forma en que se cumplen los propósitos de Dios con el hombre, se observan ocho grandes pactos de Singular importancia. Dichos pactos son:

el Edénico (Gn. 2:16);
el Adánico
(Gn. 3:15);
el Noeico
(Gn. 9:16);
el Abrahámico
(Gn. 12:2);
el Mosaico
(Ex. 19:5);
el Palestino
(Dt. 30:3);
el Davídico
(2 S. 7:16);
el Nue­vo Pacto
(He. 8:8).

Comentario por el Dr. C. I. Scofield

[Devocional] Tiempo de nacer y tiempo de morir

“Tiempo de nacer, y tiempo de morir.” Eclesiastés 3:2
“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.”
Salmo 90:12

Un poeta que se había dado cuenta de la brevedad de la vida escribió: «Solo cuando el tiempo, con una mano implacable, ha arrancado la mitad de las páginas del libro de la vida humana para encender las brasas de la pasión, el hombre empieza a darse cuenta de que las hojas que le quedan por vivir no son muchas».

La Biblia emplea un lenguaje figurado y sencillo para ayudarnos a comprender qué es nuestra vida: “Neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Santiago 4:14). ¿Ha observado alguna vez la bruma de la mañana? ¡Qué fugitiva es! Se evapora con el sol y desaparece con el día. Nuestra vida se parece tanto a ella…

El patriarca Job lo experimentó: “Mis días fueron más veloces que la lanzadera del tejedor, y fenecieron sin esperanza… Mis días han sido más ligeros que un correo; huyeron, y no vieron el bien. Pasaron cual naves veloces; como el águila que se arroja sobre la presa” (Job 7:6; 9:25-26).

Todos tenemos que preguntarnos, sin tardar, qué seguirá después de nuestra vida en la tierra. ¿Ignoramos todavía el amor de Dios que dio a Jesús, su Hijo, para darnos la vida eterna? Dios ama a todos los hombres y quiere que todos sean salvos (1 Timoteo 2:4). Por su Palabra nos recuerda que hoy todavía es un día de gracia y de salvación para obtener una felicidad eterna.

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

Levítico 11:29-12:8 – Romanos 8:18-27 – Salmo 66:1-7 – Proverbios 16:15-16

[Estudio Apoc.] El Séptimo Sello: Ap. 8:1-11:19

Para entender mejor esta parte del estudio, recomendamos leer la entrada anterior: SE INVOCA LA IRA DEL CORDERO: CAPS. 5-19

Éste cap. 8 contiene la apertura del 7mo Sello “El toque de la 1ª Trompeta, la 2ª, la 3ª, y la 4ª”. La apertura del 7mo Sello (vs.1-6); va a desencadenar una serie gradual de 7 Plagas, aunque no serán las últimas (Apc. 15:1). Antes de hacer sonar las trompetas hay una especie de prólogo.

Podemos decir que esta es la 1ª ocasión en la historia conocida que el Cielo esta en silencio. No se registra ni el más leve sonido de movimiento. Es un silencio solemne vs.1, tras del cual aparecen 7 ángeles (vs.2); a quienes se les dan Trompetas.

En un contexto como el actual, lleno de alabanzas, de gritos, este silencio inmediatamente después del 7mo Sello anuncia algo muy solemne, majestuoso y terrible.

El propósito del silencio; durante el Sexto Sello parece como que la humanidad se debilita por primera vez durante la Tribulación. El Dios de misericordia y paciencia espera ahora por un completo arrepentimiento, pero todo es en vano. Dios NUNCA se complace en la muerte del impío (Ezq. 33:11).

La duración del silencio, dura 30 minutos, son 30 minutos literales, lo cual también nos habla como que es el tiempo de espera de una intervención de Dios (Hab. 2:20/ Sof. 1:7/ Zac. 2:13), el número 30 aparece en la Biblia frecuentemente, y esta asociado con un tiempo de duelo. Por ejemplo, Israel hizo duelo por 30 días por la muerte de Aarón (Núm. 20:29), y 30 días por la muerte de Moisés (Deut. 34:8).

Tras el silencio, viene una oración solemne (vs.3-4) podemos ver que se repite la idea de “se les dieron, les dio” esto demuestra que todo esta bajo el control de Dios. El ángel coloca el incienso sobre las brasas y tan pronto hace esto la columna de humo sube hasta la presencia de Dios. Así son hechas eficaces las oraciones de los creyentes que importante papel juegan las oraciones.

Lo que hay que entender bien con todo esto es que no tiene nada que ver con la falsa meditación de los rezos que enseñan los Católicos, ni de aquella supuesta mediación que ellos le atribuyen a los ángeles; nunca se nos enseña en la Biblia que los ángeles o los espíritus de los creyentes que estan en los Cielos oigan nuestras oraciones echas desde la tierra y ellos “intercedan” por nosotros como si ellos fueran nuestros mediadores entre nosotros y Dios.

Al contrario, la Biblia dice que “Hay un SOLO mediador entre Dios y las personas, y ese Mediador es Jesucristo” 1ª Tim.2:5.  La eficacia de la oración se ve de inmediato por medio de fenómenos físicos (vs.5). Y luego de esta introducción los 7 ángeles con sus 7 Trompetas se disponen a tocarlas (vs.6).

Examinemos ahora el contenido del Séptimo Sello el cual consiste de 7 Trompetas de Juicio:

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Cristo nos redimió (Gálatas 3:13)

Si usted es un cristiano nacido de nuevo, usted una vez fue un rehén. ¿Se sorprende? Pues es verdad.

Debido a un hecho, usted fue forzado a servidumbre hace muchos anos atrás, El secuestro fue llevado a cabo en un bello y tranquilo jardín que había sido provisto por Dios. El secuestrador, muy astutamente tentó a Adán y Eva para que cayeran en pecado y a través de ese secuestro, todos los que siguieron detrás de ellos se convirtieron en rehenes. Ellos fueron alienados de su hogar y sentenciados a la separación y la muerte. Su única esperanza era ser liberados por uno que pagara por su rescate.

En 1932 el hijo del aviador Charles Lindbergh fue secuestrado y se pidió un rescate. Los Lindbergh pagaron el rescate y aun así, al final, el niño murió. El secuestrador asesino a una criatura de 20 meses de nacido. Los Lindbergh trataron de salvar a su hijo, pero no pudieron. Incluso el rescate no fue suficiente.

Usted se puede regocijar de que lo que Dios pago por su redención fue suficiente y completo. Los dos verbos griegos que se traducen por redimir significan “dejar libre a algo o a alguien mediante un recibo que indica el pago del rescate” o “comprar algo o a alguien”. El doctor Lawrence Richards dice que la palabra redimir “se proyecta como el trasfondo contrario de la invalidez o incapacidad… Los seres humanos capturados, están cautivos por el poder de fuerzas que ellos no pueden vencer. Sólo la intervención de una tercera parte puede romper esa servidumbre y hacer a la persona libre”.

Eramos victimas y no teníamos el poder para liberamos nosotros mismos. Pero un hijo de Dios tiene poder y es libre. Satanás todavía trata de trabajar en contra de nosotros, pero su poder ha sido roto. Jesús dijo: “Así que, si el Hijo os libertare, sereis verdaderamente libres” (Juan 8:36).

Autor: H. Norman Wrigth

Mujeres cristianas y ¿feministas…?

Al igual que las falsas doctrinas de prosperidad, decretos y autosuficiencia que se enseñan hoy en muchas iglesias, la doctrina del “feminismo cristiano”, se han instalado en muchas congregaciones donde algunas mujeres tratan de ocultar, tras un manto de santidad y apariencias, un latente feminismo capaz de saltar ferozmente sobre cualquiera que trate de decir algo que atente con “sus” puntos de vista y/o creencias.

“Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del cuerpo” (Efesios 5:22-23)

Desde el principio, Eva se vio tentada a controlar las cosas, a “empoderarse”, a querer ser como Dios, a saber tanto como Él. Una de las tantas características del feminismo es ese anhelo de control, de poder; como ves, esto no es nada nuevo, comenzó en el jardín del Edén.

Cada día muchas mujeres siguen luchando por controlar y definir su feminidad bajo sus propios términos.
El término “mujer empoderada” y “mujer bíblica” van, inexorablemente, por camino separados. Una “mujer feminista” no aceptaría jamás el manifiesto de la mujer verdadera a menos que su corazón sea transformado.

Ciertos comerciales de televisión, no solo tratan de vender un articulo determinado, sino que ademas envian a las personas un sin numero de mensajes subliminales contenidos en la publicidad. Véase como ejemplo un antiguo anuncio de Toyota en donde se ve a una chica en el momento de hacer sus votos matrimoniales. El pastor pregunta: «¿Prometes someterte a tu marido como cabeza del hogar?» sorpresivamente la chica tira sus flores y sale huyendo de la iglesia. Entonces se la ve con su vestido de boda, corriendo por la carretera tras el timón de un lindo Toyota, diciendo: «¡Soy libre, soy libre!» El mensaje es claro: la mujer debe ser libre, no es una esclava del hombre ni del hogar.

No sé de qué forma se esté tratando el feminismo en donde usted vive, pero puedo asegurarle esto, es una ola mundial propagada por el mismo satanás, tratando de destruir matrimonios, y aun a las propias mujeres que profesan este oculto feminismo disfrazado de “mujer cristiana”.

El ser una mujer cristiana no convierte a nadie en una mujer débil, sino todo lo contrario, una mujer verdadera tiene gran poder e influencia otorgados por su Creador como podemos observar en Genesis 21:12 cuando el mismo Señor le dice a Abraham: “No te angusties por el muchacho ni por tu sierva; presta atención a todo lo que Sara te diga, porque por Isaac será llamada tu descendencia”. Quizá esta influencia que la mujer posee, no será vistosa o valorada como el mundo lo hace, pero ahí está.

Entonces… ¿Por qué debemos hablar de feminismo con mujeres cristianas? ¿No se supone que, una vez nacidas de nuevo, nuestras afiliaciones o prácticas a dicha corriente cesan inmediatamente? Pues, no.
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¿Eres una buena persona?

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¿Ha creado Dios vida en otros planetas?

Muchas personas, ya sean o no cristianas, luchan con la idea de si la tierra es el único planeta habitado en este enorme universo, o no. En pocas palabras, ¿hay vida en otros planetas?.

Los que creen que la vida evolucionó en la tierra, por lo general ven ésto como ‘hecho’, de que la vida también ha evolucionado en un sinnúmero de otros planetas. El descubrimiento de vida en otros planetas, a su vez es visto como una confirmación de su creencia evolutiva.

Incluso muchos cristianos piensan, ‘Dios debe haber creado vida otro lugar, de lo contrario este enorme universo sería un gran desperdicio de espacio.’ En mi experiencia, esto parece ser la principal razón subyacente por la gente piensa que deben haber otras formas de vida ‘ahí fuera’. Sin embargo, nuestro pensamiento debe estar basado en lo que Dios dijo que hizo (lo leemos en la Biblia), y no lo que pensamos que El supuestamente hizo, debería o podría haber hecho.

En primer lugar, puesto que Dios es el que hizo el universo, éste apenas puede ser ‘grande’ para El. Los humanos luchan con su inmensidad porque nuestra comprensión se limita a las dimensiones de tiempo / espacio creadas, dentro del cual existimos, y es alucinante el tratar de comprender algo más allá de nuestra existencia dimensional. El tamaño es sólo en relación con nosotros como habitantes de este universo.

El tamaño y el tiempo están relacionados en cierta medida

Debido a que el universo para nosotros es sumamente grande, consideramos -por ejemplo- el tiempo que nos llevaría viajar a través de el. Sin embargo, el tiempo mismo comenzó con la creación del universo físico, así que ¿cómo podemos comprender lo que es, o podría ser la eternidad? ¿Qué había ‘antes’ del universo? Del mismo modo, ¿cómo nos imaginamos que tan ‘grande’ es Dios? No podemos usar una cinta métrica que se compone de los mismos átomos que El creó para poder medirlo. Seguir leyendo ¿Ha creado Dios vida en otros planetas?

La Pascua, orden de acontecimientos (5): Apariciones de Jesús luego de la resurrección

Leer hechos anteriores: La Pascua, orden de acontecimientos (4): La mañana de resurrección

“Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.” [Jn. 20:19]

Durante los cuarenta días entre su resurrección y su ascensión, se hallan asentadas las diez ocasiones en que el Señor Jesús se apareció a sus seguidores, las primeras cinco en el día de la resurrección.

El orden de las apariciones parece haber sido:

(1) a María Magdalena (Mr. 16:9-11; Jn. 20:11-18);

(2) a las mujeres que regresaban de la tumba con el mensaje de los ángeles (Mt. 28:8-10);

(3) a Pedro, probablemente durante la tarde (Lc. 24:34; 1 Co. 15:5);

(4) a los discípulos de Emaús al anochecer (Mr. 16:12; Lc. 24:13-32);

(5) a los discípulos, con Tomás ausente (Mr. 16:14; Lc. 24:36-43; Jn. 20:9-25);

(6) a los discípulos, con Tomás presente, el domingo siguiente a la noche (Jn. 20:26-31; 1 Co. 15:5);

(7) a los siete junto al Mar de Galilea (Jn. 21);

(8) a los apóstoles y a “más de quinientos hermanos” (Mt. 28:16-20; Mr. 16:15-18; 1 Co. 15:6);

(9) a Jacobo, el medio hermano del Señor (1 Co. 15:7);

(10) la última aparición que se registra del Señor y su ascensión desde el Monte de los Olivos (Mr. 16:19-20; Le. 24:44-53; Hch. 1:3-12).

También se halla asentado que después de su ascensión Cristo apareció una o más veces a tres hombres:

(1) a Esteban cuando fue apedreado (Hch. 7:55-60);

(2) a Pablo: (a) en su conversión (Hch. 9:3-8,17; 22:6-11,14-15; 26:12-19; 1 Co. 9:1; 15:8); (b) en Corinto (Hch. 18:9-10); (c) en el Templo en Jerusalén (Hch. 22:17-21);

(d) posteriormente en Jerusalén (Hch. 23:11)

y (e) en otra visión (2 Co. 12:1-4); y (3) al Apóstol Juan en Patmos (Ap. 1:10-19 y otras visiones en Apocalipsis).

Comentario por el Dr. C. I. Scofield

La Pascua, orden de acontecimientos (4): La mañana de resurrección

Leer hechos anteriores: La Pascua, orden de acontecimientos (3): Crucifixión de Jesús

“Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro.” [Mt. 28:1]

Al combinar las cuatro narrativas, el orden de acontecimientos en la mañana de la resurrección parecería ser el siguiente:

A la mañana temprano las mujeres fueron al sepulcro de Jesús para ungir su cuerpo, a pesar de que no sabían cómo podrían entrar en la tumba (Mr. 16:2-3). Había tres mujeres, María Magdalena, María (la madre de Jacobo, Mr. 16:1; Le. 24:10) y Salomé, a las que siguieron otras mujeres que habían acompañado a Jesús desde Galilea (Lc. 23:55-24:1).

Las tres mujeres hallaron que la piedra había sido movida por un ángel (Mt. 28:2). María Magdalena apresuradamente va al encuentro de Pedro y Juan a contarles lo sucedido. Éstos corren hacia el sepulcro (Jn. 20:2-4).

Mientras tanto, María la madre de Jacobo, Salomé y las otras mujeres llegaron a la tumba, entraron y vieron ángeles que les aseguraron que Jesús había resucitado. Con temor y con gozo ellas salieron corriendo de la tumba para informar a los discípulos (Mt. 28:8).

Pedro y Juan llegaron al sepulcro, entraron, observaron y partieron (Jn. 20:4-10). María Magdalena regresó a la tumba, se paró allí llorando y Jesús se le reveló (Jn. 20:11-18). Mientras las otras mujeres iban camino a los discípulos, Jesús se les apareció (Mt. 28:9-10).

Comentario por el Dr. C. I. Scofield

La Pascua, orden de acontecimientos (3): Crucifixión de Jesús

Leer hechos anteriores: LA PASCUA, ORDEN DE ACONTECIMIENTOS (2): LUEGO DEL ARRESTO DE JESÚS

“Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.” [Mt. 27:31]

Orden de los acontecimientos en la crucifixión:

(1) La llegada al Gólgota (v. 33; Mr. 15:22; Lc. 23:33; Jn. 19:17).

(2) Rechazo del ofrecimiento de la bebida estupefaciente (v. 34; Mr. 15:23).

(3) Jesús es crucificado entre dos ladrones (vv. 35-38; Mr. 15:24-28; Le. 23:33-38; Jn. 19:18).

(4) El primer clamor desde la cuz —“Padre, perdónalos”, etc. (Lc. 23:34).

(5) Los soldados reparten los vestidos de Jesús (v. 35; Mr. 15:24; Le. 23:34; Jn. 19:23).

(6) Los judíos se burlan de Jesús (vv. 39-43; Mr. 15:29-32; Lc. 23:35).

(7) Los ladrones lo insultan y se mofan de Él, pero uño se arrepiente y cree (v. 44; Mr. 15:32; Lc. 23:39-43).

(8) El segundo clamor desde la cruz —“Hoy estarás conmigo”, etc. (Lc. 23:43).

(9) El tercer clamor —“Mujer, he ahí tu hijo”, etc. (Jn. 19:26-27).

(10) La oscuridad (v. 45; Mr. 15:33: Le 23:44).

(11) El cuarto clamor —“Dios mío”, etc. (vv. 46-47; Mr. 15:34-36).

(12) El quinto clamor—“Tengo sed” (Jn 19:28).

(13) El sexto clamor —“Consumado es” (Jn. 19:30).

(14) El séptimo clamor —“Padre, en tus manos”, etc. (Lc. 23:46).

(15) Nuestro Señor entrega su espíritu (v. 50; Mr. 15:37; Lc. 23:46; Jn. 19:30).

Comentario por el Dr. C. I. Scofield