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El tribunal de Cristo

“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.” 2 Cor. 5:10.

Aquí se está hablando del juicio de las obras del creyente, no de sus pecados. Estos han sido expiados y Dios nunca más los recordará (“Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones” He. 10:17); pero cada obra debe ser puesta a juicio:

Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.” Mt. 12:36.

“Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.” Ro. 14:10.

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” Gal. 6:7.

“…sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre.” Ef 6:8.

“…sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas.” Col. 3:24-25.

El resultado es recompensa o pérdida de la recompensa, pero “él mismo [el cristiano] será salvo”. 1 Co. 3:11-15:

“Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Seguir leyendo El tribunal de Cristo

En la Biblia, ¿Qué significa “el día del Señor Jesus”?

“…el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.” 1 Co. 1:8

La expresión “el día de nuestro Señor Jesucristo”, que se identifica con su venida (“la manifestación de nuestro Señor Jesucristo”, 1 Co. 1:7), es el período de bendición para la Iglesia a partir del arrebatamiento.

A este día futuro se lo llama “el día del Señor Jesús”“el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.” 1 Co. 5:5; “como también en parte habéis entendido que somos vuestra gloria, así como también vosotros la nuestra, para el día del Señor Jesús.” 2Co. 1:14.

“El día de Jesucristo” “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;” Fil. 1:6.

Y “el día de Cristo” “para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo,” Fil. 1:10; “asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado.” Fil. 2:16.

“El día de Cristo” en cada una de las seis referencias en el N.T. es un día descrito en relación con la recompensa y bendición de la Iglesia en el arrebatamiento; está en contraste con la expresión “el día del Señor”:

“Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, sobre todo enaltecido, y será abatido;” Is. 2:12; “¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso.” Jl. 1:15; “Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército.” Ap. 19:19, que se relaciona con juicio a los judíos y a los gentiles incrédulos, y con la bendición de los santos del milenio:

“Escucha pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simbólicos. He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo.

Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí yo grabaré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día.

En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, cada uno de vosotros convidará a su compañero, debajo de su vid y debajo de su higuera.” Zac, 3:8-20.

Comentario por el Dr. C. I. Scofield

¿Qué significa el término “Hijo del Hombre”?

El nombre “Hijo del Hombre” encuentra su base en el gran pasaje mesiánico de Dn. 7:13:

“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.”

Nuestro Señor usa esta expresión aprox. ochenta veces para referirse a sí mismo:

“De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.” Mt. 16:28.

 Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.” Mt. 19:28.

“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria,” Mt. 25:31.

“Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.” Mt. 26:64.

“Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.” Mr. 14:62

“Pero desde ahora el Hijo del Hombre se sentará a la diestra del poder de Dios.” Lc. 22:69.

Es su nombre como el Hombre representativo, en el sentido de 1 Co. 15:45-47: Seguir leyendo ¿Qué significa el término “Hijo del Hombre”?

¿Qué es la gracia?

Gracia es “la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor… no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho… [hemos sido] justificados por su gracia” (Tit. 3:4,5,7). Por lo tanto, como principio, la gracia está contrastada con la ley (Ro. 11:6), bajo la cual Dios demanda justicia de los hombres, así como bajo la gracia El da justicia a los hombres (Ro. 3:21-24; 8:3-4; G1 2:16; Fil. 3:9). La ley tiene relación con Moisés y con las obras; la gracia, con Cristo y con la fe (Jn. 1:17; Ro. 10:4-10). Bajo la ley hay bendiciones cuando hay obediencia (Dt. 28:1-6); bajo la gracia, la bendición es un regalo (Ro. 4:3-5; Ef. 2:8).

  • La plenitud de la gracia comenzó con el ministerio de Cristo, que incluía su muerte y resurrección pues El vino a morir por los pecadores (Jn. 1:17; Mt. 11:28-30; 16:21; 20:28; Ro. 3:24-26; 4:24-25). Bajo la dispensación anterior, se demostró que a la ley no le era posible asegurar justicia y vida para una raza pecadora (G1 3:21-22). Antes de la cruz la salvación del hombre era por fe (Gn. 15:6; Ro. 4:3), y el fundamento era el sacrificio expiatorio de Cristo, que Dios contemplaba anticipadamente (Ro. 3:25; véase Gn. 1:28); ahora se revela con claridad que la salvación y la justicia se reciben por fe en el Salvador crucificado y resucitado (Jn. 1:12-13; 24; 1 Jn. 5:11—13), con la consiguiente santidad de vida y buenas obras como fruto de la salvación (Jn. 15:16; Ro. 8:2-4; Ef. 2:8-10; Tit. 2:11-14).
  • Había gracia antes que viniera Cristo, como está demostrado por la provisión de sacrificio para los pecadores (Ex. 20:24-26; Lv. 5:17-18; 17:11). La diferencia entre la era anterior y la presente no es cuestión de nada de graciaalgo de gracia, sino cuestión de que hoy la gracia reina (Ro. 5:21) en el sentido de que el único Ser que tiene derecho a juzgar a los pecadores (Jn. 5:22) ahora está sentado en un trono de gracia (He. 4:14-16), no imputándole al mundo las transgresiones que comete (2 Co. 5:19).
Comentario por el Dr. C. I. Scofield

No hay nada en el hombre que obligue a Dios a justificarlo, incluyendo su fe y su arrepentimiento.
> El arrepentimiento no paga por el pecado.
> El remordimiento que siente un criminal por los crímenes cometidos no satisface las demandas justas de la ley.

¡Tampoco la fe paga por el pecado!
¡Sólo la sangre de Jesús puede pagar por el pecado!
La justificación está basada en la sangre de Cristo.

ley

¿Un complot pascual?

¿Jesús conspiró para cumplir profecías?

Las profecías bíblicas concernientes a la venida del Mesías, son muy numerosas y detalladas. Aún los críticos más anticristianos que niegan categóricamente que Jesús de Nazaret es el Salvador del mundo admiten que muchas profecías mesiánicas específicas se cumplieron en su vida y crucifixión.

En un intento por justificar hábilmente el significado de ese hecho se han inventado algunas teorías insólitas; por ejemplo, hace años hubo un libro y una película cinematográfica (ninguno de los dos muy exitosos) titulados The Possouer Plot [El complot de la pascual]. Este dice que Jesús, conociendo algunas de las profecías en el Antiguo Testamento, conspiró con Judas para cumplirlas a fin de que pareciera que él era el Mesías prometido.

¿Una contradicción irreconciliable?

Evidentemente habría sido absurdo que Jesús se hiciera crucificar él mismo a fin de convencer a una pequeña banda de seguidores analfabetos incompetentes de que él era el Cristo. En realidad, ni sus discípulos ni ningún otro judío, incluyendo también a Juan el Bautista, podía creer (aunque las profecías eran claras, como Cristo las explicó a menudo) de que el Mesías iba a ser crucificado. Su muerte más bien parecería una prueba de que él no era el Mesías, por lo que el cumplir al pie de la letra las profecías concernientes a su crucifixión, como lo hizo, no habría sido la forma de reunir adeptos. En realidad, la muerte de Cristo en cumplimiento de la Escritura, era con el fin de pagar la pena de nuestros pecados. Las profecías concernientes a su muerte (Salmos 22:16; Isaías 53: 5, 8-10, 72; Zacarias 12:10; etc.) eran evitadas por los judíos como misterios impenetrables porque parecían contradecir totalmente otras profecías que declaraban llanamente que el Mesías ocuparía el trono de David y gobernaría sobre un magnífico reino.
¿Cómo podría el Mesías establecer un reinado y una paz que nunca terminarían (lsaías 9:7) y aun así ser rechazado y crucificado por su propio pueblo? Parecía imposible que ambas fuesen verdad, por tanto los intérpretes judíos simplemente optaron por no hacer caso a Io que para ellos no tenía sentido. La prueba triunfante y final para los rabinos fue que los judíos pudieron crucificar a Jesús, y esto sirvió como la evidencia desilusionante pero innegable para las masas de judíos y sus discípulos más devotos de que Jesús de Nazaret no podía haber sido el Mesías de ninguna manera.
El reino mesiánico profetizado no se había establecido, ni tampoco había traído paz a lsrael librándola de sus enemigos. Por lo tanto, en el mejor de los casos Jesús sólo podía haber sido un impostor bien intencionado y en el peor de los casos un fraude deliberado. Y este es el argumento de la mayoría de los judíos en la actualidad.

Sin embargo, había una forma de reconciliar la aparente contradicción:
El Mesías tenía que venir dos veces; la primera vez para morir por los pecados del hombre; la segunda para reinar sobre el trono de David. Pero aun cuando Jesús explicó ese hecho antes de tiempo, nadie podía entenderlo. Se necesitaría la resurrección para abrir los ojos ciegos de ellos. Seguir leyendo ¿Un complot pascual?

Pensamientos Vagabundos…

Llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. 2 Corintios 10:5

¿A dónde fue ese niño?. Le dije que se estuviese quieto. Se fue a corretear de nuevo. ¿Ha dicho alguna vez esas palabras sobre su hijo?. ¿Cuándo usted era joven le dijeron alguna vez esas palabras?. Hay muchas maneras de corretear. Algunas veces lo hacemos físicamente, pero como adultos quizás lo hacemos mentalmente. ¿Recuerda usted alguna de esas clases que tomóo en la secundria o en la universidad y que fueron francamente aburridas?. ¿Dejó vagar la mente durante algunas de las clases?. ¡Es realmente embarazoso que el profesor le pregunte algo cuando su mente se encuentra vagando!. Nos hacen volver a la realidad de una sacudida. Seguir leyendo Pensamientos Vagabundos…