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¿Qué tipo se sonrisa has puesto hoy?

“Tú diste alegría a mi corazón” Sal. 4:7a.

El corazón alegre hermosea el rostro…” Pr. 15:13a.

Yo tenía una sonrisa amistosa. Eran la alegría del cartero, del lechero y de cuantos la veían cada día. Siempre procuraba que esta fuese lo más alegre y feliz que podía. Y cada vez que sonreía, alguien me devolvía la sonrisa.

Sonríe siempre, pues mientras sonríes otros sonreirán,
y pronto miles serán los que sonrientes
hallarán al sonreír que vale la pena vivir.

Sería una locura pensar que todo el que sonríe es feliz. Hay que saber distinguir las sonrisas: sonrisa afectada, sonrisas de autosatisfacción, sonrisas de vanagloria, sonrisas sarcásticas, sonrisas superficiales, sonrisas satánicas, sonrisas cínicas, sonrisas críticas, sonrisas ocasionales, sonrisas habituales, sonrisas espirituales. Hay sonrisas buenas, sonrisas mejores y sonrisas sublimes. Cada una tiene su valor peculiar.

Nosotros abogamos por la sonrisa sublime. Este tipo de sonrisa llega hasta lo más profundo del alma, dura más y tiene una influencia más completa. Uno no se puede poner este tipo de sonrisa. Viene de adentro, porque está adentro. Son el resultado de un corazón contento, agradecido y gozoso. Son la expresión exterior de un interior lleno de gozo, que resplandece y aumenta con el paso de los días.

El corazón contento y reposado produce un rostro radiante. Cuando el contentamiento alcanza el centro de nuestro ser, nuestro rostro refleja una paz llena de gozo. Cuando el espíritu está satisfecho y alegre, la vista, el tacto y la voz expresan la gloria de Dios.

Cristo es el secreto, la fuente, la sustancia, el centro y la circunferencia de toda alegría verdadera e imperecedera.

Sacrificio acepto, agradable a Dios. Filipenses 4:18

“Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.”
Fil. 1:21.

Durante la guerra civil de los Estados Unidos ocurrió algo que vale la pena citar para ilustrar la verdad de que morir es vivir, y que perder la vida es salvarla. Cuando el yo se coloca en el altar del sacrificio para ser consumido por el fuego del amor, Dios es glorificado y hace bien a los hombres.

Ocurrió en Fredericksburg después de una sangrienta batalla. Cientos de soldados de la Unión yacían heridos en el campo de batalla. Durante la noche y al día siguiente el espacio fue barrido por la artillería de ambos ejércitos y nadie se atrevía a llevar ayuda a los heridos. Gritos agónicos que pedían agua llegaban desde donde yacían los heridos, pero la única respuesta que les llegaba era el rugir del cañón. Detrás de las trincheras, un valiente soldado del sur no pudo soportar más los gritos lastimeros. Su compasión alcanzó un nivel que superaba el amor por su propia vida.

General dijo Richard Kirkland a su comandante. “No puedo soportar esto. Esos pobres han estado rogando toda la noche y todo el día que se les lleve agua y no lo puedo soportar. Pido permiso para llevarles agua.” Seguir leyendo Sacrificio acepto, agradable a Dios. Filipenses 4:18

[Devocional] Tiene cita…

“Prepárate para venir al encuentro de tu Dios.”
Amós 4:12
“Como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.”
2 Corintios 5:20
«Mamá, ¿podrías pedirme una cita con el dentista? La quiero el miércoles por la tarde o el sábado en la mañana». Enseguida hice lo que mi hijo me pidió. Pero al día siguiente me dijo que más bien le pidiera la cita una semana más tarde, porque había cambiado de planes…

En la vida todos pedimos citas. Anotamos los días y las horas, desplazamos o anulamos si es necesario. Con algunas semanas o meses por adelantado, las páginas de la agenda se van llenando, y esto parece durar indefinidamente. Pero llegará un día a partir del cual permanecerán blancas, el día de la última cita de nuestra existencia terrenal. Dios ya fijó la fecha, ¡y no hay número o dirección de correo electrónico para anularla! Ese día, el cuerpo de cada persona volverá al polvo, y su alma a Dios, quien la creó (Eclesiastés 12:7).

¿Ha pensado usted en esa cita de su alma con Dios? Es preciso pensar en ello desde hoy, pues de esto depende su futuro eterno. Si comparece ante Dios sin haber solucionado la cuestión de sus pecados, ya no habrá marcha atrás, pues Dios es santo y no puede recibirle en ese estado. El que durante su vida en la tierra no se arrepiente de sus pecados, pasará la eternidad lejos de Dios, en los tormentos eternos.

Pero si usted depositó su confianza en Jesucristo y aceptó en su corazón su sacrificio, sus pecados son perdonados. A partir de ese momento está reconciliado con Dios y el cielo le es abierto.

¡No espere que sea demasiado tarde para prepararse para encontrar a Dios!
Levítico 1-2 – Marcos 15:21-47 – Salmo 61 – Proverbios 15:29-30
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch - labuena@semilla.ch

 

[Devocional] Su almohada

“Se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él (Jesús) estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.” Marcos 4:37-39

Una noche, Jesús y sus discípulos atravesaban el mar de Galilea. El comienzo de la travesía fue tranquilo. “Mientras navegaban, él (Jesús) se durmió” (Lucas 8:23). Cansado, el Señor se durmió en la barca, navegando sobre ese mar que había creado. ¡Escena conmovedora que refleja perfectamente su humanidad!

Pero de repente se levantó una tempestad. Las olas eran tan grandes que el agua empezaba a inundar la barca, y los discípulos estaban alarmados. ¿Qué hizo Jesús? ¿También se alarmó? No… seguía durmiendo. El evangelio de Marcos añade este maravilloso detalle: “Y él (Jesús) estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal” (una almohada). Esta frase evoca la confianza que siempre tenía en su Padre. La Palabra de Dios subraya, mediante estas escenas de la vida de nuestro Señor en la tierra, su perfecta humanidad unida a su divinidad todopoderosa.

Los discípulos lo despertaron y le reprocharon su sueño apacible en medio de semejante tormenta. “¿No tienes cuidado que perecemos?”, le dijeron. Entonces Jesús se levantó, y con la autoridad del Dios creador, hizo callar el mar agitado para tranquilizar a sus discípulos.

Amigos creyentes, siguiendo el ejemplo de Jesús, aprendamos a confiar en Dios, y él nos dará tranquilidad en medio de nuestros miedos.

Lectura: Levítico 25:1-28 – Efesios 4:1-16 – Salmo 71:7-11 – Proverbios 17:11-12

Fuente: La Buena Semilla

[Devocional] La irradiación

¿Existe una invención más horrorosa que la bomba de neutrones? Parece creada para destruir en primer lugar las células vivas: los hombres y los animales irradiados son heridos mortalmente, sin muchas destrucciones materiales. En cambio, con las bombas de hidrógeno, la fusión de materias adecuadas acarrea una rápida expulsión de enormes cantidades de energía y produce una explosión mayor.

Un profeta de la Biblia anunciaba hace 2.500 años que un juicio caería un día sobre algunos pueblos: “La carne de ellos se corromperá estando ellos sobre sus pies, y se consumirán en las cuencas sus ojos, y la lengua se les deshará en su boca. Y acontecerá en aquel día que habrá entre ellos gran pánico enviado por el Señor” (Zacarías 14:12-13). En esa época esta descripción tuvo que parecer totalmente inverosímil, pero hoy en día no tiene nada de raro.

El Apocalipsis también nos describe juicios terribles; estos caerán sobre un mundo que no piensa en Dios y vive en total oposición a sus mandamientos. “El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas. Y el nombre de la estrella es Ajenjo” (Apocalipsis 8:10-11).

Pero Dios ofrece la reconciliación a todo el que reconoce su estado desesperado e invoca a Dios sinceramente. Jesucristo murió para perdonarlos. Rechazarlo es desobedecer a Dios. Y usted, si escucha hoy su voz, no endurezca su corazón (Hebreos 3:7).

Jueces 5 – Apocalipsis 5 – Salmo 140:6-13 – Proverbios 29:21-22

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¿Esperamos recompensa por nuestro buen actuar?

“Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás.” [Ecl. 11:1]

No debemos esperar ver una inmediata recompensa por todo el bien que hagamos; ni tampoco debemos confinar nuestros esfuerzos a lugares y personas que parezcan tener la probabilidad de producir una recompensa para nuestras labores.

El egipcio arroja su semilla en las aguas de Nilo, acto que parecería ser un puro desperdicio del grano. Pero a su debido tiempo la crecida del río desciende y el arroz y los otros granos se hunden en el lodo fértil, y rápidamente la cosecha es producida. Hemos de hacer hoy el bien a los malagradecidos y a los impíos. Hemos de enseñar a los indiferentes y a los obstinados. Aguas improbables podrían cubrir un terreno esperanzador.

En ninguna parte nuestra labor en el Señor será en vano. Nuestra labor es arrojar nuestro pan en las aguas; corresponde a Dios cumplir la promesa:”Lo hallarás.” Él no permitirá que Su promesa falle. Su buena palabra que hemos hablado vivirá, será encontrada, y será encontrada por nosotros.

Tal vez no suceda todavía, pero algún día segaremos lo que hemos sembrado. Hemos de ejercitar nuestra paciencia; pues quizá el Señor la ejerza.”Después de muchos días”, dice la Escritura, y en muchos casos esos días se convierten en meses y años, y, sin embargo, la palabra sigue siendo verdadera. La promesa de Dios se cumplirá; debemos preocuparnos por guardar el precepto, y guardarlo en este día.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

¿Desde cuándo el orgullo dejó de ser pecado?

Se ha puesto muy de moda que los cristianos utilicen el término “orgullo” para referirse a algo o alguien: “estoy muy orgulloso de vos”, “orgullosa por mis hijos”, “me siento orgulloso de que hayas terminado tus estudios”, etc. ¿En qué momento el orgullo pasó a ser tan ampliamente aceptado? ¿Será que ‘la marcha del orgullo gay’ tuvo algo que ver? o campañas pro hay que predican ‘mostrá tu orgullo’?, estos son simplemente pensamientos, pero evidentemente algo sucedió que hizo que lo que antes era pecado hoy sea algo normal, aunque bien sabemos que la Palabra de Dios no cambia, si la Biblia dijo hace miles de años que el orgullo es pecado, lo sigue siendo hoy.

El diccionario define el orgullo como “Exceso de estimación hacia uno mismo y hacia los propios méritos por los cuales la persona se cree superior a los demás” y la Biblia lo define como pecado “Altivez de ojos, y orgullo de corazón, Y pensamiento de impíos, son pecado.”[Proverbios 21.4]. Dios es Santo y el orgullo, como todo pecado, tiene su castigo:

 Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce.” [Levítico 26:19]

“Como el calor en lugar seco, así humillarás el orgullo de los extraños; y como calor debajo de nube harás marchitar el renuevo de los robustos.” [Isaías 25.5]

El orgullo es altivez de corazón, es dejar a Dios de lado para creer que hemos logrado algo por nuestros propios medios, y cuando el orgullo gana terreno en nuestro corazón trae sus consecuencias. En Daniel 5:20 vemos que Dios humilló al rey Nabucodonosor cuando este se enorgulleció:

“Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en su orgullo, fue depuesto del trono de su reino, y despojado de su gloria.”

En Génesis 37 vemos que cuando José tuvo sus sueños y lo contó a sus hermanos y su padre posiblemente lo hizo con orgullo, lo cual hizo que sus hermanos lo despreciaran aún más

Soñó aun otro sueño, y lo contó a sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban a mí. Y lo contó a su padre y a sus hermanos; y su padre le reprendió, y le dijo: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Acaso vendremos yo y tu madre y tus hermanos a postrarnos en tierra ante ti?
Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre meditaba en esto.”   [Génesis 37:8-11]

En ningún momento el pecado del orgullo pasó sin dejar consecuencias, por más que ahora pensemos “yo uso la palabra ‘orgullo’ para hablar, pero es sólo una expresión”, el justificarnos no va a hacer que el orgullo deje de ser pecado.

 Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes.” [Isaías 13:11]

Contrariamente vemos que Dios se agrada de un corazón agradecido y humillado

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” [1 Tes. 5:18]

“¡Gracias a Dios por su don inefable!” [2 Corintios 9:15]

“Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” [Efesios 5:20]

Demos siempre gracias a Dios por sus bendiciones, y si logramos algo en esta vida, o si tenemos algún don, usémoslo para Dios, agradeciéndole a El por sus regalos y recordando que nada podemos hacer sin El, todo lo que somos es gracias a El, no dejemos que el orgullo le quite el lugar a Dios en nuestras vidas.

Dos maneras de morir

Murió Saúl por su rebelión con que prevaricó contra el Señor.
1 Crónicas 10:13

Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor.
Apocalipsis 14:13

Se puede morir como el rey Saúl, en “su rebelión” o pecado. ¡Qué terrible perspectiva presentarse ante Dios con sus faltas! Todos nuestros actos y pensamientos saldrán a la luz ante el Dios santo: su justicia sólo podrá condenarnos. Para el que muere sin que sus pecados sean perdonados, la muerte es el principio de una eternidad de remordimientos y dolor, lejos de Dios para siempre (Mateo 22:13).

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