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¿por qué creer en las profecías bíblicas?

“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;

entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” 2 Pedro 1:19-21

La profecía se convierte en “más segura” por su cumplimiento parcial. La profecía cumplida es una prueba de la inspiración porque las profecías  bíblicas de eventos futuros fueron pronunciadas tanto tiempo antes que los eventos tuvieran lugar, que la mera sagacidad o previsión humana jamás los podría haber anticipado. Y estas predicciones son tan detalladas, minuciosas y especificas como para excluir la posibilidad de que simplemente fueran conjeturas afortunadas.

Cientos de predicciones en cuanto a Israel, la tierra de Canaán, Babilonia, Asiria, Egipto y numerosos personajes —predicciones tan antiguas, tan singulares, tan aparentemente improbables a la vez que tan detalladas y definidas, que ningún mortal pudo haberlo anticipado— han sido cumplidas por elementos de la naturaleza y por hombres que las ignoraban, que las descreían por completo, o que lucharon desesperadamente para evitar su cumplimiento.

Por lo tanto es indudable que las Escrituras que contienen dichas profecías son inspiradas. “Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (v. 21).

Comentario por el Dr. C. I. Scofield

La Biblia y el celular

Para pensar: ¿Y si tratamos nuestra Biblia de la misma manera que tratamos nuestro celular?

Pactos bíblicos: (8) el Nuevo Pacto

“Porque reprendiéndolos dice:
    He aquí vienen días, dice el Señor,
    En que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto;” (Hebreos 8:8)

El Nuevo Pacto, el último de los ocho grandes pactos de la Escritura, es
(1) mejor (comp. 8:6) que el Pacto Mosaico (Ex. 19:5, ver), no moralmente sino en cuanto a su eficacia (He. 7:19; comp. Ro. 8:3-4).
(2) Está fundamentado en promesas mejores (e.d. incondicionales). En el Pacto Mosaico Dios dijo: “si… guardareis” (Ex. 19:5); en el Nuevo Pacto El no pone condiciones (He. 8:10,12).
(3) Bajo el Pacto Mosaico la obediencia nacía del temor (2:2; 12:25-27); bajo el Nuevo Pacto la obediencia es producto de un corazón y una mente dispuestos (8:10).
(4) El Nuevo Pacto asegura la revelación personal del Señor a todo creyente (v. 11).
(5) Asegura completo perdón de pecados (v. 12; 10:17; comp. 10:3).
(6) Se basa en una redención que ha sido conseguida (Mt. 26:27-28; 1 Co. 11:25; He. 9:11— 12:18-23). Recuérdese que en el N.T. la palabra griega diatheke se traduce “testamento” y asimismo “pacto”.
(7) Asegura la perpetuidad, conversión futura y bendición de una Israel arrepentida, con quien el Nuevo Pacto aun debe ser ratificado (10:9; comp. Jer. 31:31-40 y 2 S. 7:8-17).

Los ocho pactos, resumen:

(1) El Pacto Edénico (Gn. 2:16, VER) condiciona la vida del hombre en la inocencia.
(2) El Pacto Adánico (Gn. 3:14, VER) condiciona la vida de los hombres caídos y promete un Redentor.
(3) El Pacto Noeico (Gn. 9:16, VER) establece un principio: la vida en la tierra es vida bajo gobierno humano.
(4) El Pacto Abrahámico (Gn. 12:2, VER) funda la nación de Israel y confirma, con adiciones específicas, la promesa de redención hecha a Adán.
(5) El Pacto Mosaico (Ex. 19:5, VER) condena a todos los hombres, “por cuanto todos pecaron” (Ro. 3:23; 5:12).
(6) El Pacto Palestino (Dt. 30:3, VER) asegura la restauración final y la conversión de Israel.
(7) El Pacto Davídico (2 S. 7:16, VER) establece la perpetuidad de la familia davídica (cumplido en Cristo, Mt. 1:1; Lc. 1:31-33; Ro. 1:3) y del reino davídico sobre Israel y sobre toda la tierra, que será cumplido en y por Cristo (2 S. 7:8-17; Zac. 12:8; Lc. 1:31-33; Hch. 15:14-18; 1 Co. 15:24).
(8) El Nuevo Pacto (He. 8:8) se basa en el sacrificio de Cristo y asegura la bendición eterna de todos los que creen, bendición prometida por el Pacto Abrahámico (Gá. 3:13-29). Es absolutamente incondicional, y en vista de que no consigna responsabilidades al hombre, es terminante e irreversible. Seguir leyendo Pactos bíblicos: (8) el Nuevo Pacto

CÓMO CRIAR A UN NIÑO PAGANO EN UN HOGAR CRISTIANO

Cada familia imperfecta y normal quiere que sus hijos salgan bien. Por lo tanto, establecemos metas para el desarrollo del carácter y tratamos de crear un entorno donde nuestros hijos pueden madurar. Iglesia, escuela, equipos deportivos, relaciones familiares… cada uno de estos proporciona un contexto donde nuestros hijos pueden aprender a “amar a tu prójimo como a ti mismo”.

Desafortunadamente, nuestros “buenos” objetivos podrían no tener absolutamente nada que ver con el evangelio de Jesucristo. Y sin darnos cuenta acabamos criando paganos en lugar de cristianos.

Demasiadas veces, los padres (cristianos) tienen como meta el hacer que sus hijos sean buenos y morales. Es como si todo el propósito de la vida espiritual de su familia fuera dar forma a sus hijos como ciudadanos respetuosos de la ley, que se mantengan fuera de problemas. El único problema con este objetivo es que funciona en marcado contraste con lo que enseña la Biblia. El evangelio no se trata de hacer que las personas malas sean morales, sino de hacer que los muertos vivan. Si enseñamos la moral sin el poder transformador del evangelio, y la necesidad de una vida completamente entregada a la voluntad de Dios, entonces estamos criando paganos morales. Seguir leyendo CÓMO CRIAR A UN NIÑO PAGANO EN UN HOGAR CRISTIANO

Pactos bíblicos: (6) el Palestino

“entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios.” Deuteronomio 30:3

El Pacto Palestino señala las condiciones bajo las cuales Israel entraba en la tierra prometida.

Es importante observar que la nación hasta ese momento no ha tomado la tierra bajo el Pacto Abrahámico que era incondicional (véase Gn. 12:2), ni tampoco ha poseído toda la tierra (Comp. Gn. 15:18 con Nm. 34:1-12).

El Pacto Palestino consta de siete partes:
(1) dispersión por la desobediencia, v. 1 (Dt 28:63-68; Gn. 15:18);
(2) futuro arrepentimiento de Israel durante la dispersión, v. 2;
(3) regreso del Señor, v. 3 (Am. 9:9-15; Hch. 15:14-17);
(4) restauración a la tierra prometida, v. 5 (Is. 11:11-12; Jer. 23:3-8; Ez. 37:21-25);
(5) conversión a nivel nacional, v. 6 (Os. 2:14-16; Ro. 11:26-27);
(6) juicio de los opresores de Israel, v. 7 (Is. 14:1-2; Jl. 3:1-8; Mt 25:31-46);
y (7) prosperidad nacional, v. 9 (Am. 9:11-15).

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Comentario por el Dr. C. I. Scofield

Pactos bíblicos: (5) el Mosaico

“Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.” Éxodo 19:5

El Pacto Mosaico, dado a Israel de acuerdo a tres divisiones, cada una esencial para las otras, las tres parte integral del Pacto:

  • Los mandamientos, que expresan la justa voluntad de Dios (Ex. 20:1-26);
  • Las sentencias, que rigen la vida social de Israel (Ex. 21:1-24:11);
  • Y las ordenanzas, que rigen la vida religiosa de Israel (Ex. 24:12-31:18).

Estos tres elementos conforman “la ley”, tal como se usa la expresión en el N.T. (p. ej. Mt 5:17,18). Los mandamientos y las ordenanzas formaban un sistema religioso. Los mandamientos eran un “ministerio de condenación” y un “ministerio de muerte” (2 Co. 3:7-9); las ordenanzas proporcionaban, en la persona del sumo sacerdote, un representante del pueblo ante Jehová; y en los sacrificios algo que cubriera (Lv. 16:6) los pecados en anticipación a la cruz (He. 5:1-3; 9:6-9; comp. Ro. 3:25-26).

El cristiano no está bajo la ley, el Pacto Mosaico de las obras, que está sujeto a condiciones. El cristiano está bajo el Nuevo Pacto de la gracia, que es incondicional (Ro. 3:21- 27; 6:14-15; Gá. 2:16; 3:10-14,16-18,24-26; 4:21-31; He. 10:11-17). La ley no cambió las provisiones del Pacto Abrahámico sino que fue algo agregado sólo por un tiempo limitado —hasta que llegara la Simiente (Gá. 13:17-19).

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Comentario por el Dr. C. I. Scofield

¿EL FIN?

“Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” 1 Corintios 15:57

A la larga, todo en este mundo llega a su fin, lo cual puede ser a veces frustrante. Es lo que sientes cuando lees un libro tan bueno que no quieres que termine. O cuando ves una película que deseas que continúe un rato más. Pero todas las cosas, buenas y malas, llegan a la parte del “FIN” .

De hecho, la vida misma finalmente se termina… a veces, antes de lo esperado. Todos los que hemos estado junto al féretro de un ser querido conocemos el doloroso vacío de un corazón que desea que eso no hubiera sucedido.

Gracias a Dios, Jesús entró en el campo de batalla de las frustraciones fatales y, mediante su muerte y resurrección, nos da esperanza.

En Él, el “fin” es el preludio a una eternidad sin muerte, y palabras tales como “se terminó” son reemplazadas por un “para siempre” lleno de gozo.

Como nuestro cuerpo no es eterno, Pablo nos asegura que “todos seremos transformados” (1 Corintios 15:51) y nos recuerda que, por la obra triunfante de Cristo, podemos declarar con confianza: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?” (v. 55). Por eso, no dejes que tu corazón se angustie. Nuestro dolor es real, pero podemos abundar en gratitud porque Dios “nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (v. 57).

EN CRISTO, EL FINAL ES SOLO EL PRINCIPIO

El eclipse solar del día 21 de agosto del 2017, coincidió con el día bíblico de arrepentimiento

Nota extraída del sitio https://radioiglesia.com

La gente alrededor del mundo estuvo mirando hacia el cielo el día del eclipse de sol, mientras cientos de millones de personas se preguntaban, cuál podía ser el significado extraordinario de este eclipse que se extendió a todo lo largo del territorio de Estados Unidos.

Según el pastor Mark Biltz, quien es bien conocido como el descubridor del fenómeno de las Lunas de Sangre”, hay una respuesta específica.   Él cree que Dios está enviándole un mensaje a la Iglesia, y que todo lo que las personas tienen que hacer para entenderlo es mirar al cielo.

Tal como publicaron la gran mayoría de periódicos en el mundo, la trayectoria del eclipse solar total del día 21 de agosto, se extendió sobre los condados que votaron y le dieron la victoria al señor Donald Trump en la elección presidencial reciente.  Sabemos que muchos hacen mofa de la idea de que esto tiene alguna importancia, pero el pastor Biltz sostiene que la gente debe ser cautelosa antes de continuar con la burla y el sarcasmo.

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Señala que en Génesis 1:14  “Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años”, y que por lo tanto los fenómenos astronómicos del sol y la luna son asimismo señales.  Cree que el eclipse solar en sí mismo es un signo y una advertencia para Estados Unidos, sugiriendo igualmente que también su trayectoria puede tener algún significado.

El Pastor le dijo a la agencia de noticias World Net Daily“No voy a escarnecer o a ridiculizar a aquellos que no creen que la trayectoria de este eclipse tiene algún significado.  La totalidad de su recorrido está mostrando dónde está la senda más oscura y el camino del juicio, a menos que haya arrepentimiento, porque el punto más importante es que al mismo tiempo, el juicio siempre comienza primero con el pueblo de Dios.  Éste es un llamado para que la iglesia se arrepienta y adopte una actitud como la de Abraham e interceda, en lugar de adoptar la indiferencia de Lot.  La iglesia necesita despertar y arrepentirse si quiere salvar a esta nación, no burlarse de los injustos.  Necesitamos un tono diferente en Norte América”.

La historia de la Biblia es más milagrosa y asombrosa de lo que podamos imaginar.  En ella tenemos la prueba increíble de la naturaleza incambiable de Dios – y las claves emocionantes que tenemos para el final de los días. Seguir leyendo El eclipse solar del día 21 de agosto del 2017, coincidió con el día bíblico de arrepentimiento

Pactos bíblicos: (4) el Abrahámico

“Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.” Génesis 12:2.

El Pacto Abrahámico en su constitución (Gn. 12:1-4) y confirmación (Gn. 13:14-17; 15:1-7,18-21; 17:1-8) tiene tres aspectos:

(1) La promesa de una gran nación:
“Haré de ti una nación grande”
(Gn. 12:2). Esta era una referencia primordial a Israel, los descendientes de Jacob, a quienes se promete posesión perpetua de la tierra (Gn. 17:8), con quienes se hace el pacto eterno (Gn. 17:7), y a quienes Dios dijo: “y seré el Dios de ellos” (Gn. 17:8). La promesa a Abraham también fue que él seria padre de otras naciones (comp. Gn. 17:6,20), cumplido principalmente a través de Ismael y Esaú.

(2) Abraham recibe cuatro promesas personales:
(a) Ser padre de numerosos descendientes (Gn. 17:16).
(b) Recibir bendición personal, “te bendeciré”, cumplido de dos maneras: temporalmente (Gn. 13:14-15,17; 15:18; 24:34- 35); y espiritualmente (Gn. 15:6; Jn. 8:56).
(c) Recibir honor en lo personal, “engrandeceré tu nombre” (Gn. 12:2), cumplido en el reconocimiento de todos los que honran la Biblia.
Y (d) ser el canal de bendición, “y serás bendición” (Gn. 12:2): cumplido en bendiciones a otros a través de su simiente Israel, que se convirtió en instrumento de revelación divina; a través de Abraham como un ejemplo de fe piadosa (Ro. 4:1-22); y preeminentemente a través de Cristo, simiente de Abraham (Ga. 3:16). Seguir leyendo Pactos bíblicos: (4) el Abrahámico

Pactos bíblicos: (3) el Noeico

“Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra” Génesis 9:16.

El Pacto Noeico reafirma las condiciones de vida para el hombre caído tal como se anunciaron en el Pacto Adánico, e instituye el principio del gobierno humano para refrenar el pecado ya que se habla eliminado la amenaza del juicio divino en la forma de otro diluvio. Los elementos del pacto son:

(1) El hombre es responsable de proteger la santidad de la vida humana por medio de gobierno disciplinado para con los hombres, llegando aún hasta la pena capital (Gn. 9:5-6; comp. Ro. 13:17).

(2) No hay maldición adicional sobre la tierra, ni tampoco el hombre debe temer otro diluvio universal (Gn. 8:21; 9:11-16).

(3) Se confirma el orden de la naturaleza (Gn. 8:22; 9:2). Seguir leyendo Pactos bíblicos: (3) el Noeico