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¿El porvenir?

Si el adivino no puede ver con precisión lo que viene, ¿quién puede hacerlo?. Dolores ha encontrado por ahí alguien que sí puede.

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¿Qué significa Redención?

“Redención” significa liberar pagando un precio. La obra de Cristo cumpliendo los tipos y las profecías del A.T. en cuanto a la redención, se halla presentada en tres palabras griegas principales:

(1) Agorazo (αγοράζω), comprar en el mercado (de agora, mercado). Al hombre se lo ve como un esclavo “vendido al pecado”:
“Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado.” Ro. 7:14 y bajo sentencia de muerte: “He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.” Ez. 18:4;

El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” Jn. 3:18-19;

“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” Ro. 6:23,  pero sujeto a redención por la compra que hizo el Redentor con el precio de su sangre:

“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” 1 Co. 6:20; Seguir leyendo ¿Qué significa Redención?

Fantástico video y letra sobre un tema tan delicado y espantoso como es el aborto, les animo a que tomen unos minutos para verlo y compartirlo.

La Biblia y el celular

Para pensar: ¿Y si tratamos nuestra Biblia de la misma manera que tratamos nuestro celular?

Pactos bíblicos: (8) el Nuevo Pacto

“Porque reprendiéndolos dice:
    He aquí vienen días, dice el Señor,
    En que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto;” (Hebreos 8:8)

El Nuevo Pacto, el último de los ocho grandes pactos de la Escritura, es
(1) mejor (comp. 8:6) que el Pacto Mosaico (Ex. 19:5, ver), no moralmente sino en cuanto a su eficacia (He. 7:19; comp. Ro. 8:3-4).
(2) Está fundamentado en promesas mejores (e.d. incondicionales). En el Pacto Mosaico Dios dijo: “si… guardareis” (Ex. 19:5); en el Nuevo Pacto El no pone condiciones (He. 8:10,12).
(3) Bajo el Pacto Mosaico la obediencia nacía del temor (2:2; 12:25-27); bajo el Nuevo Pacto la obediencia es producto de un corazón y una mente dispuestos (8:10).
(4) El Nuevo Pacto asegura la revelación personal del Señor a todo creyente (v. 11).
(5) Asegura completo perdón de pecados (v. 12; 10:17; comp. 10:3).
(6) Se basa en una redención que ha sido conseguida (Mt. 26:27-28; 1 Co. 11:25; He. 9:11— 12:18-23). Recuérdese que en el N.T. la palabra griega diatheke se traduce “testamento” y asimismo “pacto”.
(7) Asegura la perpetuidad, conversión futura y bendición de una Israel arrepentida, con quien el Nuevo Pacto aun debe ser ratificado (10:9; comp. Jer. 31:31-40 y 2 S. 7:8-17).

Los ocho pactos, resumen:

(1) El Pacto Edénico (Gn. 2:16, VER) condiciona la vida del hombre en la inocencia.
(2) El Pacto Adánico (Gn. 3:14, VER) condiciona la vida de los hombres caídos y promete un Redentor.
(3) El Pacto Noeico (Gn. 9:16, VER) establece un principio: la vida en la tierra es vida bajo gobierno humano.
(4) El Pacto Abrahámico (Gn. 12:2, VER) funda la nación de Israel y confirma, con adiciones específicas, la promesa de redención hecha a Adán.
(5) El Pacto Mosaico (Ex. 19:5, VER) condena a todos los hombres, “por cuanto todos pecaron” (Ro. 3:23; 5:12).
(6) El Pacto Palestino (Dt. 30:3, VER) asegura la restauración final y la conversión de Israel.
(7) El Pacto Davídico (2 S. 7:16, VER) establece la perpetuidad de la familia davídica (cumplido en Cristo, Mt. 1:1; Lc. 1:31-33; Ro. 1:3) y del reino davídico sobre Israel y sobre toda la tierra, que será cumplido en y por Cristo (2 S. 7:8-17; Zac. 12:8; Lc. 1:31-33; Hch. 15:14-18; 1 Co. 15:24).
(8) El Nuevo Pacto (He. 8:8) se basa en el sacrificio de Cristo y asegura la bendición eterna de todos los que creen, bendición prometida por el Pacto Abrahámico (Gá. 3:13-29). Es absolutamente incondicional, y en vista de que no consigna responsabilidades al hombre, es terminante e irreversible. Seguir leyendo Pactos bíblicos: (8) el Nuevo Pacto

¿EL FIN?

“Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” 1 Corintios 15:57

A la larga, todo en este mundo llega a su fin, lo cual puede ser a veces frustrante. Es lo que sientes cuando lees un libro tan bueno que no quieres que termine. O cuando ves una película que deseas que continúe un rato más. Pero todas las cosas, buenas y malas, llegan a la parte del “FIN” .

De hecho, la vida misma finalmente se termina… a veces, antes de lo esperado. Todos los que hemos estado junto al féretro de un ser querido conocemos el doloroso vacío de un corazón que desea que eso no hubiera sucedido.

Gracias a Dios, Jesús entró en el campo de batalla de las frustraciones fatales y, mediante su muerte y resurrección, nos da esperanza.

En Él, el “fin” es el preludio a una eternidad sin muerte, y palabras tales como “se terminó” son reemplazadas por un “para siempre” lleno de gozo.

Como nuestro cuerpo no es eterno, Pablo nos asegura que “todos seremos transformados” (1 Corintios 15:51) y nos recuerda que, por la obra triunfante de Cristo, podemos declarar con confianza: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?” (v. 55). Por eso, no dejes que tu corazón se angustie. Nuestro dolor es real, pero podemos abundar en gratitud porque Dios “nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (v. 57).

EN CRISTO, EL FINAL ES SOLO EL PRINCIPIO

Cristo nos redimió (Gálatas 3:13)

Si usted es un cristiano nacido de nuevo, usted una vez fue un rehén. ¿Se sorprende? Pues es verdad.

Debido a un hecho, usted fue forzado a servidumbre hace muchos anos atrás, El secuestro fue llevado a cabo en un bello y tranquilo jardín que había sido provisto por Dios. El secuestrador, muy astutamente tentó a Adán y Eva para que cayeran en pecado y a través de ese secuestro, todos los que siguieron detrás de ellos se convirtieron en rehenes. Ellos fueron alienados de su hogar y sentenciados a la separación y la muerte. Su única esperanza era ser liberados por uno que pagara por su rescate.

En 1932 el hijo del aviador Charles Lindbergh fue secuestrado y se pidió un rescate. Los Lindbergh pagaron el rescate y aun así, al final, el niño murió. El secuestrador asesino a una criatura de 20 meses de nacido. Los Lindbergh trataron de salvar a su hijo, pero no pudieron. Incluso el rescate no fue suficiente.

Usted se puede regocijar de que lo que Dios pago por su redención fue suficiente y completo. Los dos verbos griegos que se traducen por redimir significan “dejar libre a algo o a alguien mediante un recibo que indica el pago del rescate” o “comprar algo o a alguien”. El doctor Lawrence Richards dice que la palabra redimir “se proyecta como el trasfondo contrario de la invalidez o incapacidad… Los seres humanos capturados, están cautivos por el poder de fuerzas que ellos no pueden vencer. Sólo la intervención de una tercera parte puede romper esa servidumbre y hacer a la persona libre”.

Eramos victimas y no teníamos el poder para liberamos nosotros mismos. Pero un hijo de Dios tiene poder y es libre. Satanás todavía trata de trabajar en contra de nosotros, pero su poder ha sido roto. Jesús dijo: “Así que, si el Hijo os libertare, sereis verdaderamente libres” (Juan 8:36).

Autor: H. Norman Wrigth

La Pascua, orden de acontecimientos (5): Apariciones de Jesús luego de la resurrección

Leer hechos anteriores: La Pascua, orden de acontecimientos (4): La mañana de resurrección

“Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.” [Jn. 20:19]

Durante los cuarenta días entre su resurrección y su ascensión, se hallan asentadas las diez ocasiones en que el Señor Jesús se apareció a sus seguidores, las primeras cinco en el día de la resurrección.

El orden de las apariciones parece haber sido:

(1) a María Magdalena (Mr. 16:9-11; Jn. 20:11-18);

(2) a las mujeres que regresaban de la tumba con el mensaje de los ángeles (Mt. 28:8-10);

(3) a Pedro, probablemente durante la tarde (Lc. 24:34; 1 Co. 15:5);

(4) a los discípulos de Emaús al anochecer (Mr. 16:12; Lc. 24:13-32);

(5) a los discípulos, con Tomás ausente (Mr. 16:14; Lc. 24:36-43; Jn. 20:9-25);

(6) a los discípulos, con Tomás presente, el domingo siguiente a la noche (Jn. 20:26-31; 1 Co. 15:5);

(7) a los siete junto al Mar de Galilea (Jn. 21);

(8) a los apóstoles y a “más de quinientos hermanos” (Mt. 28:16-20; Mr. 16:15-18; 1 Co. 15:6);

(9) a Jacobo, el medio hermano del Señor (1 Co. 15:7);

(10) la última aparición que se registra del Señor y su ascensión desde el Monte de los Olivos (Mr. 16:19-20; Le. 24:44-53; Hch. 1:3-12).

También se halla asentado que después de su ascensión Cristo apareció una o más veces a tres hombres:

(1) a Esteban cuando fue apedreado (Hch. 7:55-60);

(2) a Pablo: (a) en su conversión (Hch. 9:3-8,17; 22:6-11,14-15; 26:12-19; 1 Co. 9:1; 15:8); (b) en Corinto (Hch. 18:9-10); (c) en el Templo en Jerusalén (Hch. 22:17-21);

(d) posteriormente en Jerusalén (Hch. 23:11)

y (e) en otra visión (2 Co. 12:1-4); y (3) al Apóstol Juan en Patmos (Ap. 1:10-19 y otras visiones en Apocalipsis).

Comentario por el Dr. C. I. Scofield

Mateo 24

Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Jesús predice la destrucción del templo

Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.

Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Señales antes del fin

Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?

Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.

Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.

Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.

Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.

Y todo esto será principio de dolores. Seguir leyendo Mateo 24

No seremos confundidos por nuestra fe

“No temas, pues no serás confundida.” [Isaías 54:4]

No seremos confundidos por nuestra fe.

Críticos mordaces pueden asediar las Escrituras sobre las que cimentamos nuestra fe, pero cada año el Señor hará más y más claro que en Su Libro no hay error, no hay exceso, y no hay omisión.

No es un descrédito ser un simple creyente; la fe que mira únicamente a Jesús, es una corona de honor en la cabeza de cualquier hombre, y es mejor que una estrella sobre su pecho.

No seremos confundidos por nuestra esperanza. Sucederá exactamente como el Señor ha dicho. Seremos nutridos, conducidos, bendecidos y recibiremos descanso. Nuestro Señor vendrá, y entonces los días de nuestra aflicción llegarán a un término. ¡Cómo nos gloriaremos en el Señor que primero nos dio una esperanza viva, y luego nos dio aquello que esperábamos!

No seremos confundidos por nuestro amor . Jesús es para nosotros todo codiciable, y nunca, nunca, habremos de sonrojarnos por haberle entregado nuestros corazones. La visión de nuestro glorioso Bienamado justificará la más entusiasta adhesión a Él.

Nadie reprochará a los mártires por haber muerto por Él. Cuando los enemigos de Cristo estén cubiertos de desprecio sempiterno, los amantes de Jesús se verán honrados por todos los seres santos, porque eligieron el vituperio de Cristo en lugar de los tesoros de Egipto.

La Chequera del Banco de la Fe.  Traducción de Allan Román