Archivo de la etiqueta: Jesús

[Video] MIRAR ANTES DE LA TRIBULACIÓN- David Wilkerson

Subtítulos en español disponibles en las opciones del video.

“Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” Fil. 2:11-12.

Dios nos ama

“De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16

“Dios… nos ha hablado por el Hijo” Hebreos 1:2

¿Sabe usted que Dios lo ama? Quizás usted no le haya pedido nada, pero él lo ama a pesar de todo. Tal vez usted no se siente digno de ser amado, sin embargo él lo ama. No debido a su buena conducta o a sus esfuerzos por hacer el bien. No, sino porque él es su Creador y ama a sus criaturas; ¡él lo demostró!

Dios envió a la tierra a su propio Hijo, Jesucristo, quien se hizo hombre para hablarnos en un lenguaje que podamos comprender. El Señor Jesús ya no está en la tierra, pero todavía podemos escuchar su voz y conocer su vida leyendo los evangelios. ¿Lo ha hecho usted? ¿Se ha tomado el tiempo de leer la Biblia para descubrir, ver y escuchar a Dios?

El primer mensaje de Dios para nosotros no es agradable. Nos dice que le hemos desobedecido, y que debido a esto merecemos ser castigados. Pero Jesús, el enviado de Dios, se ofreció para ser castigado en nuestro lugar, en lugar de todos los que lo aceptan creyendo en él. Así él, el justo, se dejó crucificar y soportó el castigo que merecían nuestros pecados, a fin de que los que creen en él no sean condenados. Él les ofrece, pues, una absolución definitiva, y una nueva vida en relación con Dios. ¿No es la más grande prueba de que Dios nos ama?

Hoy Dios le pide que se arrepienta y crea en Jesucristo. Él no lo fuerza, pero le muestra su amor y le suplica encarecidamente que crea. Dios no quiere que usted se pierda, sino que tenga la vida eterna, la verdadera vida.

Rut 1 – Mateo 1 – Salmo 1 – Proverbios 1:1-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch - labuena@semilla.ch

El Reino Milenial: (c) Cristo como Rey de reyes en el milenio

Ver segunda parte: EL REINO MILENIAL: (B) UN REINADO DE DIOS SOBRE LA TIERRA

Muchos pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamentos combinan su testimonio de que Cristo será gobernador supremo sobre la tierra. Cristo, como hijo de David, se sentará sobre el trono de David:

“Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.” 2 S. 7:16. 

“Vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:Así ha dicho Jehová: Si pudiereis invalidar mi pacto con el día y mi pacto con la noche, de tal manera que no haya día ni noche a su tiempo,podrá también invalidarse mi pacto con mi siervo David, para que deje de tener hijo que reine sobre su trono, y mi pacto con los levitas y sacerdotes, mis ministros.” Jer. 33:19-21.  Mirar también Sal. 89:20-37; Is. 11.

Cuando Cristo nació, vino como rey, según fuera anunciado por el ángel Gabriel a María: “Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” Lc. 1:32-33.

Como Rey fue rechazadoRespondiendo Pilato, les dijo otra vez: ¿Qué, pues, queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos? Y ellos volvieron a dar voces: ¡Crucifícale!” (Mr. 15:12, 13); “Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.” (Lc. 19:14). Cuando fue crucificado murió como Rey de los judíos “Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS.” (Mt. 27:37).

En su segunda venida es descrito como “REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” (Ap. 19:16). Literalmente centenares de versículos en el Antiguo Testamento declaran o implican, por lo menos, que Cristo reinará sobre la tierra. Algunos de los textos más importantes son especialmente claros:

“Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén.
Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones.

Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.” Is. 2:1-4. Seguir leyendo El Reino Milenial: (c) Cristo como Rey de reyes en el milenio

El Reino Milenial: (b) Un reinado de Dios sobre la tierra

Ver primera parte: EL REINO MILENIAL: (A) EL CONCEPTO DEL REINO DE DIOS.

En contraste con el punto de vista amilenial, que considera el reino de Dios primariamente como un reinado espiritual en los corazones de los hombres, muchos pasajes apoyan la conclusión de que el reino es un reino literal sobre la tierra, en el cual Cristo será realmente el gobernador político supremo y el líder espiritual y objeto de culto. Este concepto se presenta en forma amplia en el Antiguo Testamento y en el Nuevo.

En el Salmo 2, donde se anuncia la rebelión de la nación contra Dios, se le da la siguiente orden al Hijo de Dios: “Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra” (v. 8). Este no es un gobierno espiritual, sino un gobierno político real, como se ve en el versículo siguiente: “Los quebrantarás con vara de hierro, como vasija de alfarero los desmenuzaras” (v. 9). Evidentemente esto no puede referirse a la iglesia o a un reinado espiritual en el cielo, sino más bien representa a un monarca absoluto que abatiría los inicuos y los pondrá bajo sujeción.

Otro pasaje importante que enfatiza el carácter terrenal del reino es Isaías 11, donde Jesús, como descendiente de David, es presentado como que trae un justo juicio sobre la tierra y castiga a los impíos. Isaías 11:4 afirma: “Juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la espada de su boca, y con el espíritu de sus labios matara al impío.” En este pasaje se menciona frecuentemente la tierra (como en Is. 11:9), y se describen los tratos de Dios con las naciones a fin de recoger a Israel de entre todas las naciones.

Una cantidad casi innumerable de otros versículos afirman o implican que el reino será sobre la tierra (cf. Is. 42:4; Jer. 23:3-6; Dn. 2:35-45; Zac. 14:1-9). La descripción en estos pasajes del reinado de Cristo sobre la tierra en el reino milenial evidentemente no describe la edad presente ni descri­be el cielo. Cualquier cumplimiento razonable requeriría de un reinado literal sobre la tierra a continuación de la segunda venida de Cristo.

Grandes Temas Bíblicos.

El Reino Milenial: (a) El concepto del reino de Dios

En las Escrituras, la expresión “reino de Dios” en general se refiere a la esfera del gobierno de Dios en el universo. Puesto que Dios ha sido siempre soberano y omnipotente, hay un sentido en que el reino de Dios es eterno. Nabucodonosor, rey de Babilonia que fuera humillado por Dios, dio testimonio de esto cuando dijo: “Bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y el hace según su voluntad en el ejercito del cielo, y en los habitantes de la tierra y no hay quien detenga su mano y le diga: ¿Qué haces?” (Dn. 4:34-35).

Sin embargo, el gobierno universal de Dios fue desafiado en la eternidad pasada por Satanás y los seres angélicos que se unieron a él en su rebelión contra Dios. Aunque Dios demostró su soberanía juzgando a los rebeldes, la entrada del pecado en el mundo introdujo el programa divino para demostrar la soberanía de Dios en la historia humana. Esto comprende el concepto de un reino teocrático, esto es, un reino en que Dios es el gobernador supremo, aun cuando obra por medio de las criaturas.

Cuando Adán fue creado, se le dio dominio sobre toda la tierra (Gn. 1:26, 28). Sin embargo, en desobediencia a Dios, Adán y Eva comieron del fruto prohibido. En su caída en pecado Adán perdió el derecho de gobierno, y de allí en adelante la soberanía de Dios que había sido entregada al hombre fue delegada en ciertas personas escogidas a quienes Dios entregó el gobierno. Consecuentemente, se ha permitido que algunos hombres reinen a través de la historia. Por ejemplo, Daniel le recordó esto a Belsasar al referirse al hecho de que Dios había castigado a Nabucodonosor «hasta que reconoció que el Altísimo Dios tiene dominio sobre el reino de los hombres, y que pone sobre el al que le places (Dn. 5:21).

En el Antiguo Testamento, una demostración importante del gobierno teocrático fue el reino de Israel bajo los reyes Saúl, David y Salomón. Los gobernadores gentiles también pudieron tener una esfera de gobierno político, en el propósito soberano de Dios. Este concepto general de gobierno bajo permisión y dirección divina es mencionado en Romanos 13:1, donde Pablo escribe: “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.” Seguir leyendo El Reino Milenial: (a) El concepto del reino de Dios

Apocalipsis 7:9-17: La multitud vestida de ropas blancas

“Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.

Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?

Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.

Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.”

Árboles que caminan

En el Evangelio de Marcos, hay un relato intrigante de cómo Jesús curó a un ciego en un proceso de dos pasos:

 “Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. El, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan. Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos.” Marcos 8: 22-25.

Los cristianos que creen en la Biblia no tienen ningún problema con este milagro, ya que la Biblia presenta al Señor Jesucristo como Aquél que, al principio, creó el universo y todas las cosas en él, incluida la vida humana, por el poder de Su Palabra (Génesis 1; Juan 1: 1–3; Colosenses 1:16). El Señor que pudo hacer lo uno ciertamente puede hacer lo otro. La única pregunta que surge es por qué la cura se realizó en dos etapas en lugar de solo una.

En la Creación, Dios no necesitó millones de años: cuanto mayor es el poder, menor es la necesidad de tiempo. Pudo haber creado todo en un instante, pero eligió tomarse seis días por una razón –Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.” Éxodo 20: 8–11.-

Del mismo modo, Jesús podría haber sanado a este hombre en un solo paso, como lo hizo con todas las demás personas ciegas que curó, pero en esta ocasión decidió tomar más tiempo. Los dos pasos fueron solo unos pocos momentos, no meses, por lo que no hubo tiempo para que ocurriera la ‘curación natural’, y los detalles brindados muestran que no se trató de un alivio de la ceguera psicosomática o ‘histérica’ (ver más abajo).

El hecho de que Jesús tomó dos etapas no significa que se haya limitado a algunos medios no sobrenaturales para hacer su milagro creativo. Tal vez fue para que pudiéramos ver una prueba de inspiración a través de los detalles médicos proporcionados por el escritor humano, Marcos, pero de los cuales posiblemente no podría haber sabido la importancia, detalles que fueron similares a los experimentados por las personas mencionadas a continuación.

Virgilio

586oldmanVirgilio era un hombre de 50 años, ciego desde la infancia, cuya vista fue restaurada en 1991 después de que se extrajo una catarata y se implantó una nueva lente en un ojo. Oliver Sacks, profesor de neurología en el Albert Einstein College of Medicine, de Nueva York, cuenta su historia en su libro An Anthropologist on Mars. 1 Cuando se retiraron las vendas, Virgilio pudo ver, pero no tenía idea de lo que estaba viendo. La luz, el movimiento y el color estaban todos mezclados y sin sentido; todo se veía borroso. Su cerebro no podía entender las imágenes que transmitía su nervio óptico. Aunque ahora tenía vista, todavía estaba mentalmente ciego, una condición de incapacidad perceptiva conocida médicamente como agnosia. Seguir leyendo Árboles que caminan

Cuando Cristo vuelva por segunda vez montando su caballo blanco (“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.” Ap. 19:11) vendrá como un Hombre de guerra, ya nadie lo abofeteará, nadie le escupirá su rostro, nadie lo clavará en una cruz, nadie lo azotará en la espalda con un látigo de 9 puntas.

Él vuelve como el Rey de Reyes y viene a tomar lo que es suyo.

Honestamente, no quiero estar en el otro bando cuando el Hijo de Dios vuelva.

Estimado amigo ¿es Cristo el Señor y Salvador de su vida?. Cristo viene pronto a buscar a los suyos, viene a arrebatarnos en las nubles “como ladrón en la noche”, y lo que seguirá en la tierra será terrible.

“El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.”

La bienaventuranza que Jesús rechazó

Todos, en algún momento de sus vidas, se han encontrado con una bienaventuranza. Ahora, si te quedaste rascándote la cabeza cuando leíste el término “Bienaventuranza”, permitime que te lo defina. Las Bienaventuranzas fueron una serie de bendiciones dadas por Jesús en su famoso “Sermón del Monte”.  Seguramente has escuchado esto antes: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” Mt. 5:5.

Ahora, si bien todos han escuchado al menos una de las Bienaventuranzas en algún momento de sus vidas, ¿son todos conscientes de que hay una Bienaventuranza que Jesús rechazó?  Antes de discutir la bienaventuranza que Jesús rechazó, los invito a ver algunas de las declaraciones actuales del sistema político-religioso más poderoso del mundo, a saber, la Iglesia Católica Romana:

  • María reza sin cesar, y su respuesta a nuestra solicitud -una y otra vez- en cada Rosario, con cada “Ave María”, es sí. Ella sigue siendo una criatura, amada por Dios, honrada por encima de todas las demás por su perpetuo “sí” al amor de Dios, y “sí” a nosotros que pedimos ser amados .
  • Dios hizo a María sin pecado, pero con el libre albedrío para aceptar o rechazar este regalo. Ella obedeció. (1)

¿Te da vueltas la cabeza después de leer esas declaraciones? En caso de que se lo preguntes, la María a la que se hace referencia en las declaraciones anteriores es María, la madre de Jesús. Cualquiera que lea las declaraciones anteriores con una mente objetiva y abierta llegará a la conclusión de que la Iglesia Católica Romana le ha dado a María atributos divinos. Considerá esto. La Biblia dice que “todos pecaron” y que Cristo solo estuvo “sin pecado”. (Romanos 3:23, Hebreos 4:15). La Biblia también dice que Jesús está intercediendo u orando por nosotros (Romanos 8:34). Jesús mismo dijo: “Oro por ellos” Jn. 17:9. ¿Las declaraciones de la Iglesia Católica Romana contradicen las declaraciones claras de la Biblia? Seguir leyendo La bienaventuranza que Jesús rechazó

“Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!

Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Fil. 4:4-7

Comentario de la pregunta de los discípulos de Jesús: “¿Cuándo serán estas cosas?”, “¿Qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”

El capítulo 24 de San Mateo, junto con Lc. 21:20-24, contesta la doble pregunta. El orden es el siguiente:¿Cuándo serán estas cosas?” —e.d. la destrucción del Templo y de la ciudad. La respuesta está en Lc. 21:20,24:

“Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.

Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo.

Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.”

El resto de Mt 24:3 en realidad es una sola pregunta: “¿Qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” La respuesta está en los vv. 4-33.

Los vv. 4-14 tienen una interpretación doble:  Muestran (1) las características de la época —guerras, conflictos a nivel internacional, hambres, pestilencias, persecuciones y falsos Cristos (comp. Dn. 9:26: “Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.”). Esta no es la descripción de un mundo convertido. Pero (2) la misma respuesta se aplica de manera específica al final de la era, e.d. la semana setenta de Daniel (Dn. 9:24: “Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.”).

Todo lo que ha caracterizado a esta era se intensifica notablemente al final. Seguir leyendo Comentario de la pregunta de los discípulos de Jesús: “¿Cuándo serán estas cosas?”, “¿Qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”

¿Quién nos apartará del amor de Cristo?

“¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” Ro. 8:35.

Había esperado ansiosamente el día cuando el Hombre de Galilea llegara a su pueblo. Había demorado una importante decisión hasta cuando por sus propios ojos viera a Jesús. Pero ya lo había visto. Jesús había pasado. Nada ocurrió.

Ya Jesús estaba casi fuera del alcance de la vista. ¿Era demasiado tarde? Apretándose la túnica contra el cuerpo, corrió. Alcanzó al grupo y se arrodillo a los pies del Maestro. Desesperado y antes de arrepentirse de su acción, el joven príncipe pregunto: “Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?” Jesús le insinuó la observancia de la ley. El rico dijo que la había guardado: “Pero, ¿qué me falta todavía?”

Jesús, mirándolo, lo amo y le dijo: “Una cosa te falta, anda, vende todo lo que posees, dalo a los pobres y tendrás tesoro en los cielos; y ven, toma tu cruz y sígueme.”

Y él se fue triste por este dicho, porque tenía muchas posesiones.

Jesús también sintió pesar en su corazón. El joven rico lo tenía todo, menos fortaleza de carácter.

¡Oh Dios! danos fuerzas para librarnos de cualquier tentación que nos aparte de ti! Seguir leyendo ¿Quién nos apartará del amor de Cristo?

¡Ven a Jesús hoy! Mañana puede ser tarde.

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.

Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.” Mateo 16:24-27.

Salvacion en Cristo

¿Hay alguna razón para creer en la Biblia?

La profecía bíblica es la clave para entender el pasado y también el futuro. Mientras que a los escépticos quizás les parezca absurdo, esto puede probarse fácilmente. Debido a que la mayoría de las profecías registradas en la Escritura ya se han cumplido, es por lo tanto un asunto simple el determinar si las profecías de la Biblia son fidedignas.

Hay dos temas proféticos sobresalientes que corren consecuentemente a lo largo de toda la Escritura: (1) Israel; y (2) el Mesías que viene a Israel y a través de Israel al mundo como el Salvador de toda la humanidad. Casi todas las otras profecías giran en torno a estos dos temas centrales, ya sea el arrebatamiento de la iglesia, el Anticristo, su gobierno y religión mundial venideros, la batalla de Armagedón, la segunda venida de Cristo, o cualquier otro acontecimiento profetizado. La Biblia es absolutamente única en su género en presentar estas profecías, que ella registra en detalle especifico, que comienzan más de 3.000 años en el pasado.

Alrededor de un treinta por ciento de la Biblia está dedicada a la profecía. Ese hecho convalida la importancia de lo que se ha vuelto un tema descuidado. En agudo contraste, la profecía está totalmente ausente del Corán, de los Vedas hindúes, de la Baghavad Gita, del Ramayana, de los dichos de Buda y de Confucio, del Libro de Mormón, o de cualquier otro escrito de las religiones del mundo. Este hecho solamente provee un sello innegable de la aprobación divina sobre la fe judeocristiana, que todas las otras religiones carecen.

El registro impecable del cumplimiento de las profecías bíblicas es suficiente para autenticar la Biblia, a diferencia de todos los otros escritos, como la sola, única e infalible Palabra de Dios.

Extracto del libro: Una mujer cabalga la bestia. Dave Hunt.

Nos acercamos al fin del 2019 y junto con él una década que se termina. Desde Fin del Siglo les deseamos un muy feliz fin de año y deseando también que en Navidad hayamos recordado el nacimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo viniendo a este mundo a vivir y morir por los pecados de toda la humanidad, para así abrirnos el camino al Padre.

Que en el 2020 vivamos cada día con nuestros cimientos en el creador y dador de vida. ¡Feliz Año Nuevo!.
Parabola de los dos cimientos

[Devocional] Confesión y perdón

“Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Señor.” Sal 27:8

“Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.” Stg 4:8

Melania, una jovencita de 15 años de edad, fue a pasar la tarde en casa de una amiga. Su padre le recordó la hora límite para regresar a casa: diez de la noche. Pero como sucede con frecuencia en los adolescentes (y también en los adultos…), Melania dejó pasar la hora, y finalmente regresó mucho más tarde, sin avisar a sus padres.

Al día siguiente fue necesario encontrar un momento para excusarse con su padre y reconocer su falta. Confundida, sentada frente a él, con la mirada baja, reconoció su desobediencia y se excusó con palabras vacilantes.

–Mírame, le dijo él. Ella no quería hacerlo, pero terminó por levantar los ojos. Y en lugar de encontrar una mirada dura e irritada, vio lágrimas y una expresión de gran ternura en los ojos de su padre. Entonces se lanzó a sus brazos, y padre e hija entendieron que todo estaba nuevamente claro entre ellos.

Esta historia es una imagen simple de las relaciones del cristiano con Dios. Cada día él nos invita a conversar a solas con él, para que la comunión permanezca intacta entre él y nosotros, o para restablecerla si hemos pecado: “Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados” (1 Juan 1:9), solo espera una confesión sincera de nuestra parte. No tengamos miedo de momentos así, cara a cara con Jesús. Ellos siempre nos traerán paz y gozo.

“En cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en el Señor mi esperanza” (Salmo 73:28). “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Santiago 4:8).

Job 10-11 – Hebreos 3 – Salmo 120 – Proverbios 27:11-12

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch - labuena@semilla.ch

“Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo” Juan 5:22.

El mismo Jesús que hoy quiere ser tu Salvador, si no se convierte en tu Salvador, será tu Juez.

La primera vez Él vino a redimir, la segunda viene a juzgar.

[Devocional] ¿Perdido?

“Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras.” Zacarías 1:4

“Muéstrame, oh Señor, tus caminos; enséñame tus sendas.” Salmo 25:4

“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.” Salmo 32:8

«Usted no se puede perder; siga la vía principal que sube hasta el pueblo». Pero en realidad la famosa vía se alejaba de la dirección deseada. Después de algunos kilómetros de recorrido tuve la convicción de haberme extraviado. Entonces encontré a alguien que pudo indicarme el camino correcto… «Usted no está en el buen camino, pero puede llegar a su destino volteando a la derecha en la próxima finca».

Mi vida tampoco está en línea recta. Contiene errores de orientación. Pero, ¿estoy en la dirección correcta para llegar al buen lugar? ¿Cuál es mi objetivo? ¿Cómo orientarme? ¿Seguiré los consejos de filósofos, de maestros humanos?

Jesús me encontró en el camino, porque me buscaba. Él no estaba allí por casualidad, sino porque me esperaba. No me dijo: «Todos los caminos conducen al cielo, ni: pruébelos, un día encontrarás el buen camino…». ¡No! Él me dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). “Sígueme tú” (Juan 21:22). Él me invita a seguirle, porque él es el camino. No me obliga, soy yo quien debe elegir. Si me niego a escucharlo, él es paciente… y renueva su invitación. ¡Si persisto en mi error, corro el riesgo de estar definitivamente perdido!

Yo lo escuché y comprendí que solo él, quien conoce toda mi vida, puede conducirme con seguridad y darme la vida eterna. “Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20).

Ester 1 – Juan 13:1-20 – Salmo 119:65-72 – Proverbios 26:11-12

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,  en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.

¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.

Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” 1 Cor. 15:51-28.