Archivo de la etiqueta: Jesús

¿Hay alguna razón para creer en la Biblia?

La profecía bíblica es la clave para entender el pasado y también el futuro. Mientras que a los escépticos quizás les parezca absurdo, esto puede probarse fácilmente. Debido a que la mayoría de las profecías registradas en la Escritura ya se han cumplido, es por lo tanto un asunto simple el determinar si las profecías de la Biblia son fidedignas.

Hay dos temas proféticos sobresalientes que corren consecuentemente a lo largo de toda la Escritura: (1) Israel; y (2) el Mesías que viene a Israel y a través de Israel al mundo como el Salvador de toda la humanidad. Casi todas las otras profecías giran en torno a estos dos temas centrales, ya sea el arrebatamiento de la iglesia, el Anticristo, su gobierno y religión mundial venideros, la batalla de Armagedón, la segunda venida de Cristo, o cualquier otro acontecimiento profetizado. La Biblia es absolutamente única en su género en presentar estas profecías, que ella registra en detalle especifico, que comienzan más de 3.000 años en el pasado.

Alrededor de un treinta por ciento de la Biblia está dedicada a la profecía. Ese hecho convalida la importancia de lo que se ha vuelto un tema descuidado. En agudo contraste, la profecía está totalmente ausente del Corán, de los Vedas hindúes, de la Baghavad Gita, del Ramayana, de los dichos de Buda y de Confucio, del Libro de Mormón, o de cualquier otro escrito de las religiones del mundo. Este hecho solamente provee un sello innegable de la aprobación divina sobre la fe judeocristiana, que todas las otras religiones carecen.

El registro impecable del cumplimiento de las profecías bíblicas es suficiente para autenticar la Biblia, a diferencia de todos los otros escritos, como la sola, única e infalible Palabra de Dios.

Extracto del libro: Una mujer cabalga la bestia. Dave Hunt.

Nos acercamos al fin del 2019 y junto con él una década que se termina. Desde Fin del Siglo les deseamos un muy feliz fin de año y deseando también que en Navidad hayamos recordado el nacimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo viniendo a este mundo a vivir y morir por los pecados de toda la humanidad, para así abrirnos el camino al Padre.

Que en el 2020 vivamos cada día con nuestros cimientos en el creador y dador de vida. ¡Feliz Año Nuevo!.
Parabola de los dos cimientos

[Devocional] Confesión y perdón

“Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Señor.” Sal 27:8

“Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.” Stg 4:8

Melania, una jovencita de 15 años de edad, fue a pasar la tarde en casa de una amiga. Su padre le recordó la hora límite para regresar a casa: diez de la noche. Pero como sucede con frecuencia en los adolescentes (y también en los adultos…), Melania dejó pasar la hora, y finalmente regresó mucho más tarde, sin avisar a sus padres.

Al día siguiente fue necesario encontrar un momento para excusarse con su padre y reconocer su falta. Confundida, sentada frente a él, con la mirada baja, reconoció su desobediencia y se excusó con palabras vacilantes.

–Mírame, le dijo él. Ella no quería hacerlo, pero terminó por levantar los ojos. Y en lugar de encontrar una mirada dura e irritada, vio lágrimas y una expresión de gran ternura en los ojos de su padre. Entonces se lanzó a sus brazos, y padre e hija entendieron que todo estaba nuevamente claro entre ellos.

Esta historia es una imagen simple de las relaciones del cristiano con Dios. Cada día él nos invita a conversar a solas con él, para que la comunión permanezca intacta entre él y nosotros, o para restablecerla si hemos pecado: “Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados” (1 Juan 1:9), solo espera una confesión sincera de nuestra parte. No tengamos miedo de momentos así, cara a cara con Jesús. Ellos siempre nos traerán paz y gozo.

“En cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en el Señor mi esperanza” (Salmo 73:28). “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Santiago 4:8).

Job 10-11 – Hebreos 3 – Salmo 120 – Proverbios 27:11-12

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch - labuena@semilla.ch

“Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo” Juan 5:22.

El mismo Jesús que hoy quiere ser tu Salvador, si no se convierte en tu Salvador, será tu Juez.

La primera vez Él vino a redimir, la segunda viene a juzgar.

[Devocional] ¿Perdido?

“Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras.” Zacarías 1:4

“Muéstrame, oh Señor, tus caminos; enséñame tus sendas.” Salmo 25:4

“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.” Salmo 32:8

«Usted no se puede perder; siga la vía principal que sube hasta el pueblo». Pero en realidad la famosa vía se alejaba de la dirección deseada. Después de algunos kilómetros de recorrido tuve la convicción de haberme extraviado. Entonces encontré a alguien que pudo indicarme el camino correcto… «Usted no está en el buen camino, pero puede llegar a su destino volteando a la derecha en la próxima finca».

Mi vida tampoco está en línea recta. Contiene errores de orientación. Pero, ¿estoy en la dirección correcta para llegar al buen lugar? ¿Cuál es mi objetivo? ¿Cómo orientarme? ¿Seguiré los consejos de filósofos, de maestros humanos?

Jesús me encontró en el camino, porque me buscaba. Él no estaba allí por casualidad, sino porque me esperaba. No me dijo: «Todos los caminos conducen al cielo, ni: pruébelos, un día encontrarás el buen camino…». ¡No! Él me dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). “Sígueme tú” (Juan 21:22). Él me invita a seguirle, porque él es el camino. No me obliga, soy yo quien debe elegir. Si me niego a escucharlo, él es paciente… y renueva su invitación. ¡Si persisto en mi error, corro el riesgo de estar definitivamente perdido!

Yo lo escuché y comprendí que solo él, quien conoce toda mi vida, puede conducirme con seguridad y darme la vida eterna. “Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20).

Ester 1 – Juan 13:1-20 – Salmo 119:65-72 – Proverbios 26:11-12

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,  en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.

¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.

Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” 1 Cor. 15:51-28.

[Audio] “Yo no puedo creer que la salvación sea tan fácil”

Parte de la serie: Esto es recibir a Cristo,  del pastor José Holowaty.
“Yo no lo puedo creer”.

 

Apocalipsis 5:11-14

Apocalipsis 5 11-14.jpg

“Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” Fil. 2:10-11

Jesús: La única verdad consistente

(…) “Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?

Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende? ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero? El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.

Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.

Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Jn 6:60-69

Pedro sabía que si las multitudes que seguían a Jesús eran realmente sus discípulos, rechazarían otras religiones y otras autoridades. Decirle sí a Cristo, era decirle no a los fariseos; decirle sí a Cristo, era decirle no a las religiones esotéricas que penetraban el Medio Oriente. La enseñanza de Cristo era tan singular; tan diferente, que no podía ser combinada con las enseñanzas de otros.

¡Las diferentes religiones del mundo no pueden ser igualmente correctas! Por ejemplo:

Los hindúes creen que la salvación significa perder la identidad personal, así como una gota de agua se pierde en el océano. Buda comenzó una nueva religión porque estaba insatisfecho con el hinduismo, y enseñó que la salvación era un camino tortuoso, que dependía solamente del mérito y sufrimiento humano. Técnicamente hablando, los budistas ni siquiera creen en la existencia de Dios, ¡mientras que los hindúes tienen 330 millones de dioses diferentes!.

Mahoma enseñó que la salvación venía mediante la obediencia a sus enseñanzas. Sus seguidores debían hacer lo que el decía, no lo que él hacía, puesto que su comportamiento era opuesto a sus propias enseñanzas. El islám involucra un sistema complicado de obras que es bastante diferente a las otras religiones mencionadas.

La presuposición de que las religiones del mundo son en esencia las mismas, y solo superficialmente diferentes, está siendo ampliamente difundida en el mundo occidental actualmente. Sin embargo, lo opuesto es cierto: las religiones del mundo son superficialmente lo mismo, pero fundamentalmente diferentes.

El cristianismo es toda una categoría por sí mismo, sin ningún terreno en común con otras enseñanzas. Las diferencias son radicales, completas e insuperables. Seguir leyendo Jesús: La única verdad consistente